The Bear llegó a su quinta y última temporada. Pronto les contamos por qué la serie cumple, pero no es fabulosa. Lo que sí quedó genial es nuestra entrevista con el mismo Jeremy Allen White y Liza Colón-Zayas. Échenle un ojo y dense con nuestra reseña.

Como cuando el platillo no cumple…

Hace poco fui a un restaurante donde me dijeron que una crema de champiñones estaba deliciosa. No soy catadora de cremas de champiñones, pero me gustan mucho y siempre las como. Me hicieron la promesa de que sería una de las mejores, si no es que la mejor.

Cuando llegó, el olor lo invadió todo. Le sonreí a la persona con la que iba y me dijo: “Ojalá esté rica”. Me emocioné, me dio más hambre de la que ya tenía. Tomé mi cuchara, la hundí en la crema de champiñones, la llevé a mi boca y estaba bien. No sabía fea, sólo estaba… bien.

Para empezar, estaba un poco fría. Ya saben, cuando la superficie está caliente, pero el fondo helado. Así. Le faltaba estar espesa, y también algo de sabor. Mi acompañante la probó y dijo que estaba rica. Que quizá estaba exagerando.

Pero, amigos, él no es fan de la crema de champiñones ni ha probado tantas como yo. La cosa es que reconozco mi culpa en todo esto, por crear expectativas a partir de lo que otras personas me dijeron de algo que es tan personal como probar una crema de champiñones.

Meme del gatito sad / Foto: Especial

El recorrido de The Bear

Todo este choro es para decirles que así me sentí con la quinta y última temporada de The Bear. Está bien teta mi analogía, pero les prometo que funciona.

Para mí, The Bear es una de las series más hermosas y estresantes que he visto. La primera temporada fue como probar un platillo desconocido de un restaurante cuya cocina no tienes ni idea. Y es glorioso.

La segunda temporada fue como volver al restaurante, pero acompañado, quizá de una persona importante. Sugerirle el mismo platillo que te maravilló y que coincida con tu fascinación. The Bear mejoró con su segunda entrega.

Jeremy Allen White como Carmy en ‘The Bear’ / Foto: FX

En la tercera temporada pediste otro platillo, uno que no estaba en el apartado de especiales. No funcionó tan bien como el primero. Nada espectacular, quizá porque estabas esperando lo mismo cuando no podía ser igual.

The Bear, en su cuarta temporada, es confusa. No entendiste el concepto del platillo que pediste. Lo probó otra persona y tampoco quedó convencida. Pero es raro, como que ya no sabes si volver al restaurante y te quedas pensando en toda tu experiencia ahí.

Foto: The Bear

La quinta y última temporada de The Bear

Luego, te dicen que el lugar va a cerrar. Entonces decides ir una quinta y última vez. Es una gran decisión porque debes probar por última vez lo que te llevó ahí de manera constante.

¿Y qué es lo que sucede? Pides un platillo que tiene todo para darte la experiencia que has perseguido por tanto tiempo. Pero le falta algo, nomás no cuaja. Está frío como mi crema de champiñones. No tiene cuerpo.

Para el cierre de The Bear, los creadores decidieron retomar el exitoso formato de The Pitt y darnos un día entero en la cocina del restaurante para toda la temporada.

Sidney, la nueva jefa de The Bear

Arranca cuando Sidney abre la cocina, ya sin el tiempo que el tío y Computer les dieron antes de cerrar el lugar. Sidney decide ignorarlo y ofrecer el servicio como siempre, pero conforme transcurre la mañana empiezan a salir los problemas que el lugar tenía escondidos.

Filtraciones, grietas, mesas rotas. Ya no tanto como reflejo del estado mental de las personas que trabajan en la cocina de The Bear, pero sí desafiando una estabilidad demasiado frágil para todos.

Sidney ahora debe tomar todas las decisiones de Carmy: qué limpiar primero, qué preparar después, qué reducir, qué quitar, qué cambiar. No huir.

Carmy está intentando ayudar a Sidney a que tome el rol. Pero no puede evitar hacer lo de siempre: adelantarse a todos y todas, y asumir una responsabilidad que debe ser compartida. Sidney se molesta porque él ya no está a cargo, pero sabe que lo necesita, al menos por un tiempo.

Richie trae una mentalidad de triunfo que pone en jaque a todos: abrir, dar servicio, aceptar todas las reservaciones sin importar que la comida no alcance, incluso que las mesas no den para recibirlos a todos. Richie, como nuevo socio, quiere que The Bear tenga el mejor día de su existencia.

Imagen de la quinta temporada de ‘The Bear’ / Foto: FX

No tiene un cierre

El resto acompaña a estos tres personajes a lo largo del día, lo cual es interesante, pero no para cerrar la historia. En cada una de las temporadas de The Bear sucedían cosas que nos prometían un desarrollo para los personajes, quizá un crecimiento, una despedida, algo.

Pero aquí, al reducirlo todo a un día, no nos dejan ver las implicaciones de lo sucedido en la cuarta temporada, y tampoco nos dejan explorar lo que sucederá porque, aunque sea la última entrega, siguen pasando cosas que implican una continuación, pero no la habrá.

Insistimos: es interesante el formato, pero no para una última temporada de una serie cuya base es el desarrollo explícito de sus personajes, los cuales parecen no tener un cierre.

Sidney y Carmy en ‘The Bear’ / Foto: FX

Lo que nos gustó del cierre de The Bear

Tu quinta y última vez en el restaurante te trae buenos recuerdos. Y te acuerdas de que el postre siempre estuvo delicioso, nunca falló, aunque no fuera lo más importante ni la razón por la que estuvieras ahí.

El postre de la quinta y última temporada de The Bear son las pequeñas apariciones de Tina, Marcus y Luca. Tina ya superó todos los obstáculos que ella misma se ponía. Ahora es el mejor elemento de la cocina y, si bien tiene temor de que todo termine, decide abrazar el proceso.

Su paz y sabiduría son necesarias para una serie que intensifica su ansiedad al concentrar todos los problemas que pueden existir en un mismo día y un mismo espacio, algo que, siendo muy honestos, no nos parece muy realista, pero nada grave.

Marcus en la quinta temporada de ‘The Bear’ / Foto: FX

En cuanto a Marcus, nos entrega una de las frases más hermosas en la historia de The Bear, y eso que él mismo tiene varias. Invita a su papá al restaurante para que vea lo que ha hecho. Luca le pregunta cómo se siente y si no le da miedo.

Marcus le dice que no conoce tanto a su padre como para decepcionarlo. Y de eso precisamente se trata The Bear: de cómo la vida de Carmy se define por qué tanto cree que decepciona a las personas que lo rodean. Ese miedo lo paraliza, lo convierte, a veces, en un monstruo. Lo consume.

Al final, Carmy se libera de ese miedo. Y ojo, no porque no ame a su familia, amigos y colegas, sino porque el miedo siempre romperá incluso la relación más cercana que pueda tener. Y el amor es lo que le dará paz. Marcus siempre lo supo, y por eso nos gustó verlo.

En cuanto a Luca, desde su primera aparición en la segunda temporada, ha sido maravilloso. Para esta última entrega de The Bear, genera cierto conflicto que implica, quizá, el único desarrollo visible en un par de personajes, incluido el suyo.

En 2017 entré a Sopitas.com donde soy Coordinadora de SopitasFM. Escribo de música y me toca ir a conciertos y festivales. Pero lo que más me gusta es hablar y recomendar series y películas de todos...

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