El 19 de septiembre del 2017, México revivió su peor pesadilla. Un nuevo temblor recordó la vulnerabilidad de un país extremadamente frágil e indefenso ante la naturaleza. No era posible, la tierra se volvió a mover de lado a lado.

Otra vez, 32 años después de aquella fatídica mañana para México (19 de septiembre del 85), la tierra mostró su fuerza desde las profundidades de sus entrañas. Dos minutos después de las 13:14, la ciudad volvió a escuchar el ruido ensordecedor de las ambulancias.

Una vez más las nubes de polvo en lugar de casas y edificios. Ese día no olía a basura en las avenidas, sino que el miedo se percibía con olor a gas, y en vez de claxonazos  y mentadas de madre por el interminable tráfico, los gritos en la garganta de los ciudadanos, que no creían aquella casualidad del destino.

Dicen que las catástrofes nunca llegan en buen momento, pero esa, hace un año, llegó en el peor momento de todos. 

19-S: El día que Cristiano Ronaldo se agarró al último suspiro de Santi

No pasaban de las dos de la tarde, y la noche ya había llegado. El sur de la ciudad de México había quedado a oscuras, y entonces la única luz que llegaba era la de los faros de las ambulancias y las linternas de la otra mitad del país que se había salvado de milagro.

Con el puño levantado, con la fuerza que solo dios sabe de donde diablos sale, los rescates fueron parte de un plan emergente que solo tenían los ciudadanos. Y ninguno falló en su intento. Mientras el país se caía, la sociedad se levantaba.

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Rébsamen, el peor recuerdo de todos

Uno de los cerca de 40 edificios que colapsaron durante el terremoto de 7,1 que sufrió el centro de México fue la escuela primaria Enrique Rébsamen. De los escombros se escucharon por varias horas, los llantos de algunos niños. Los que se salvaron, los que pudieron aferrarse a la vida.

19 niños y siete adultos no tuvieron la misma buena suerte. Una escuela quedaba en ruinas, para dar paso a un monumento a la impunidad. 

19-S: El día que Cristiano Ronaldo se agarró al último suspiro de Santi

Las heridas duelen con el recuerdo de los niños atrapados por la impunidad, asfixiados por la corrupción. Nadie los pudo salvar, y sin embargo existe el recuerdo de un niño que soñaba con cantar los goles en una Champions League.

Santiago Flores Mora, uno de los 19 niños que falleció en el peor derrumbe de todos. Santiago soñaba a ser CR7.

“Señor no sé si esté muy ocupado, lo único que deseo es que usted sepa que mi hijo lo admiraba como si fuera su padre, no había hombre que admirara más que a su padre y a usted. Gracias por existir pues mi hijo nunca dejó de admirarlo”, la carta desgarró el twitter, que fungió como una paloma mensajera con destino a Madrid.

19-S: El día que Cristiano Ronaldo se agarró al último suspiro de Santi
Foto:@Twitter

Cristiano no dudo un segundo su cometido como estrella mundial. Es en los peores momentos cuando sale la calidad humana de cualquiera, y CR7 fue un titán de esperanza.

El día que Cristiano Ronaldo se agarró al último suspiro de Santi

Más allá de fotografías y del momento, CR7 entendió el destino que debía cumplir fuera de una cancha de futbol.  Los padres de ‘Santi’ llevaron hasta las instalaciones del Real Madrid, las cenizas de su hijo al astro portugués, a quien le mostraron una playera que pertenecía al menor y que tenía en el número 7 con el nombre de Cristiano.

De crack a crack, Cristiano firmó la playera que Santiago usaba, le dio un abrazo a los padres del menor y les obsequió un balón autografiado y una playera del Real Madrid.

Un año después la vida sigue dando vuelta. Cristiano Ronaldo ya no está en el Real Madrid, y tal vez Santi, desde algún punto del universo contemple a su ídolo en su nueva aventura: Turín.

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