Green Bay llegó sin opciones de postemporada a la última semana de la temporada regular, por lo que la lógica indicaba que Aaron Rodgers debía recibir descanso, después de un inicio de año complejo, tras lesionarse la rodilla una vez más.

Cada semana era una incógnita la presencia de Rodgers con los Packers, pero el mismo jugador desafió los diagnósticos, aunque los esfuerzos del veterano jugador no fueron suficientes para evitar una temporada para el olvido, con sólo seis triunfos, que lo ubicaron tercer en el norte de la Nacional.

Fue el propio Rodgers quien pidió estar sobre el campo en el último partido de Green Bay y las consecuencias se reflejan en la tercera conmoción cerebral en la carrera del quarterback. Las primeras las sufrió en el 2010 y la tercera llegó hoy, ante los Detroit Lions.

Jarrad Davis capturó al quarterback en la primera serie del partido cuando ya había lanzado el ovoide y el golpe fue tan brutal que Rodgers perdió el caso. Pero como Rodgers es quizá el jugador más aferrado de la NFL, se mantuvo por dos series más hasta que de plano se lo tuvieron que llevar a los vestidores como sucedió ante Chicago en la Semana 1.

Los Packers fueron blanqueados por Detroit en uno de los partidos que no definía nada, pues ambas franquicias ya estaban eliminadas, pero lo que tal vez más cala en el orgullo de Green Bay fue el engaño de Matt Prater para la anotación de Levine Toilolo. ¡En tu cara, Green Bay!