Sophia Floersch es las pocas pilotos que buscan hacerse un espacio dentro del automovilismo. Su sueño es llegar algún día a Fórmula 1, sin embargo su nombre se ha dado a conocer por todo el mundo de una forma en la que ella no hubiera deseado.

A sus 17 años, la volante le ha dado la vuelta al mundo y no por algún triunfo, sino por protagonizar

uno de los accidentes más escalofriantes de los últimos años, en el Gran Premio de Macao, en Portugal, dentro de la categoría Fórmula 3.

Cuando la alemana daba su cuarto giro a la pista, contactó el auto del japonés Sho Tsuboi a 276 kilómetros por hora cuando ambos se disponían a bajar la velocidad de sus monoplazas y tomar una de las curvas del circuito, sin embargo, tras el contacto, el auto salió disparado a más de dos metros del altura, por lo que superó el muro de contención y las mallas de seguridad hasta impactarse con un stand.

En la zona del accidente había fotógrafos y comisarios de seguridad, por lo que de inmediato se movilizaron los cuerpos de emergencia para trasladar a la piloto a un hospital.

En el accidente también resultaron lesionados dos fotógrafos, un comisario y el piloto japonés. El nipón presenta dolor en la espalda baja, por lo que será sometido a estudios.

El comisario presentó golpes en la cara y abdomen, además de una fractura en la mandíbula. Uno de los fotógrafos presentó laceración de hígado y el otro una conmoción cerebral, de acuerdo con Motorsport.

En cuanto a Sophia Floersch, la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) informó que la mujer nunca perdió el conocimiento, sin embargo tiene una fractura vertebral y entrará al quirófano este lunes por la mañana. En ninguno de los casos se pone en riesgo la vida.

Ante la magnitud del accidente, la carrera fue suspendida hasta que se restablecieron las garantías de seguridad y después de una hora se reanudó la competencia y tras analizar el video la FIA determinó que ningún piloto tuvo responsabilidad en el accidente, por lo que no habrá sanciones.