Logo de Air Jordan los tenis de Michael Jordan

AIR Jordan: El día que Adidas y Converse se negaron a fabricar los tenis de Michael Jordan

14 de Junio de 1998 el día que Michael Jordan jugó su último partido con los Chicago Bulls. Ventidos años después, NETFLIX se ha encargado de revelar la historia jamás contada de esa última temporada en ‘The Last Dance’, destapando la nostalgia y desempolvando los recuerdos. Pero en medio de tantos récords, campeonatos y hazañas, hay un dato pasa desapercibido: Al día de hoy, Michael Jordan es el deportista en retiro que más dinero gana al año, superando incluso a muchas figuras aún en activo. De acuerdo con la revista Forbes, Jordan se embolsó el año pasado $145 millones de dólares, superando a figuras deportivas como Messi, Neymar, Tom Brady, Rafa Nadal o el propio Kevin Durant de la NBA.

Por supuesto que la principal fuente de ingreso de Michael Jordan, está relacionada con la venta de sus pinches tenis chingones icónicas zapatillas fabricadas por Nike, convirtiéndose incluso en uno de las principales fuentes de ingreso para la compañía deportiva, quién se estima que año con año vende cerca de 780 millones de pares de Air Jordan.  ¿Lo más impresionante de esta historia?  Es que en su momento, Michael Jordan no quería que Nike fabricara sus zapatos.

1984 el año que cambió el marketing deportivo

Sobra decir que los ochentas, el marketing deportivo era muy diferente al que conocemos hoy en día.  Pocos atletas (y todos ellos blancos) podían darse el lujo de contar con patrocinios.  Las ligas deportivas no tenían la penetración que tienen hoy en día, y Michael Jordan no era más que un prospecto más en el basketball colegial, mientras que Larry Bird y el Magic Johnson dominaban la NBA. Era una época, en la que Converse era la marca por excelencia del basketball.

Michael Jordan jugó con tenis Converse durante su carrera colegial

Michael Jordan jugó con tenis Converse toda su carrera colegial

Vaya, para darnos una mejor idea, Michael Jordan jugó toda su carrera colegial con unos Converse, y tan pronto brincó al basquetbol profesional tras ser seleccionado por los Chicago Bulls, su agente se encargó de buscar a la firma, para saber si les interesaría desarrollar el calzado para su cliente.  ¿La respuesta? Es que en ese momento, CONVERSE estaba enfocado en explotar el patrocinio que tenía con Larry Bird y Earvin ‘Magic’ Johnson, por lo que no podía prometer mucho a un jugador que no se había probado al máximo nivel.

Larry Bird y Magic Johnson en un poster para CONVERSE

 

Por su parte, NIKE se encontraba en el pináculo de su desarrollo como una marca enfocada al atletismo, por lo que buscaba expandir sus horizontes a otras disciplinas y veía en Jordan al prospecto que podría ayudarle en esta misión.  Sin embargo, Michael Jordan tenía otra idea y a pesar de los primeros acercamientos que hacía la marca de la palomita, el jugador deseaba firmar con ADIDAS.

Por alguna razón, la firma alemana nunca se decidió a realizar una oferta concreta, por lo que tras una extensa labor de convencimiento por parte de su agente y de su propia madre, Michael Jordan aceptó visitar el impresionante campus de Nike donde le esperaba una oferta dificil de rechazar: dos coches, un contrato que le pagaría $500 mil dólares por los próximos cinco años (un dineral para ese entonces) y unas zapatillas diseñadas especialmente para él.

Por supuesto que nadie regala su dinero, así que el contrato estipulaba tres objetivos que Michael Jordan tendría que cumplir (al menos uno) durante los primeros tres años de su carrera:  Mantener un promedio de 20 puntos por juego, ganar el premio al ‘Novato del Año’, o bien ser seleccionado al Juego de las Estrellas de la NBA.  Si Jordan no lograba alguno de estos tres puntos, Nike tenía el derecho de cancelar el contrato, cuyas letras chiquitas estipulaban que si “Jordan consigue vender 4 millones de dólares en zapatillas durante los primeros tres años, el contrato se cumpliría en su totalidad”.

A las pocas semanas, nació un producto que cambió la historia del marketing deportivo, que convirtió a Michael Jordan en el primer atleta negro en ser la imagen de una marca como Nike y que revolucionó el calzado de la NBA, pues por primera vez, un jugador vestiría unos tenis que no eran blancos,  algo que por supuesto no gustó a la liga, que los prohibió en un principio multando a Jordan con $5 mil dólares cada vez que los vistiera en la duela, provocando que Nike sacara (y retirara) en cuestión de días un comercial al respecto.

Por supuesto que Nike siempre ha sido una marca disruptiva, por lo que sobra decir que la marca prefería pagar la multa, para mantener los ojos de toda la gente en los pies de Jordan y potencialidad su producto.   Los Air Jordan I saldrían a la venta en Abril de 1985 y en su primer mes, generaron más de 70 millones de ganancias.

La leyenda de los Air Jordan creció a la par que la de Michael Jordan, que en su primera temporada con los Chicago Bulls promedió  28.2 puntos por partido y ganó el premio al “Novato del Año” y su historia como uno de los mejores jugadores en toda la historia de la NBA comenzó a volar.

Foto de los Air Jordan los primeros tenis de Michael Jordan

Foto de los Air Jordan I, los tenis que cambiaron la historia del marketing deportivo, del basquetbol profesional y por supuesto, de la cultura urbana en todo el mundo.

Al dia de hoy, existen más de 34 modelos de Jordans, todos ellos amados y codiciados por los fanáticos de los sneakers y coleccionistas de tenis, permeando así el legado de Michael Jordan no sólo como un referente deportivo, sino de la cultura popular de nuestros días, llegando al punto en el que a partir del verano pasado, Nike sacó una línea de Jordans enfocadas al running.

Ya sea por sus zapatos, por el recuerdo de sus hazañas o por su valiosa contribución al universo los memes, el nombre de Michael Jordan sigue siendo relevante hasta nuestros días, y tan es así, que estudios aseguran que el porcentaje de reconocimiento de su nombre es de un 98% en los Estados Unidos.

P.S. Si alguien se pregunta, mis Jordans Favoritos, son los Jordan VIII de 1993.