En enero de 2018, Andy Murray se sometió a una operación de cadera, debido a intensos dolores que lo orillaron a alejarse de los Grand Slams, pero el escocés aún no termina su historia en el mundo del tenis.

Murray confirmó su participación en el primer Grand Slam del año, el Australian Open, después de casi dos años y a sus 31 años, su objetivo es llegar en condiciones a Wimbledon y ponerle fin a su carrera, si sus condiciones físicas lo permiten. De lo contrario, el torneo australiano sería lo último en su carrera.

Al inicio de la conferencia, a Murray le costó trabajo hablar, rompió en llanto y abandonó el lugar, aunque después regresó para informar su intención de retirarse.

“Estaré en el Australia Open y espero poder jugar en Wimbledon el último torneo de mi carrera”, dijo el británico, quien ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Wimbledon se celebrará a partir del 1 de julio, sin embargo, expresó sus dudas respecto a si podrá aguantar el dolor mientras llega la fecha del torneo británico.

“He estado sufriendo durante un largo tiempo, un total de veinte meses. He intentado hacer todo lo posible pero el dolor no ha cesado. No quiero seguir jugando de esta forma, no estoy dispuesto a seguir con este dolor en los próximos cinco meses”, explicó.

Después de casi dos años sin jugar de manera continua, Murray cayó al puesto 230 en el ranking de la ATP y enfrentará en su primer partido  en el Australian Open al español Roberto Bautista el próximo domingo.