Antonio Briseño se ha ganado un lugar en la zaga de Chivas. En principio, el exjugador del Feirense de Portugal, sería la reserva de la pareja conformada por Hiram Mier y Oswaldo Alanís, sin embargo, el canterano del Atlas aprovechó la baja por lesión de Mier y se ha hecho notar por sus palabras y por los festejos cada vez que se barre.

La actividad de la Liga MX se pondrá en marcha, gracias a Dios, después de la pausa por la Fecha FIFA, y en la novena fecha, Briseño se topará con el equipo que lo vio nacer como futbolista, Atlas, del que no guarda gratos recuerdos por la forma en la que orillaron su salida.

“No fue difícil (salir de Atlas)… Cuando tuve que salir no fue de la mejor manera, no era el momento y eso creo que es fácil de olvidar. Cuando ya no me quisieron me dieron una patada en el culo”, manifestó a Reforma.

El zaguero fue transferido a Tigres, con el que tuvo poca participación y después fue cedido a Veracruz, antes de irse a Portugal. Sin embargo, desde que estaba en Atlas ya había despertado el interés de equipos del Viejo Continente.

“Tenía propuestas de irme antes a otros equipos en Europa y después llega un equipo de México, me venden y me dicen: Te tienes que ir”, comentó el zaguero, quien fungió como capitán del Tri Sub 17 que se coronó en el Mundial de México 2011, en el Estadio Azteca.

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