El Black Monday de la NFL arrancó con todo. Cardinals, Broncos, Dolphins y Bengals anunciaron la salida de sus head coaches.

El primero en hacerlo fue el equipo de Arizona. Los Cardinals tuvieron su peor campaña desde hace mucho con marca de 3-13 y el Black Monday era el momento. Se quedaron incluso con la primera selección global. Steve Wilks apenas estaba viviendo su primera temporada en el cargo.

Pero los problemas de los Cardinals no sólo fueron el no poder ganar. Se ubicaron como la peor ofensiva con 14 puntos por partido. Mientras que en defensa también fueron una de las peores, aceptando 155 yardas por encuentro.

Posteriormente fue el turno de los Broncos. La franquicia de Denver anunció la salida de Vance Joseph, después de su segunda temporada en el cargo. Su marca fue de 11-21.

La temporada de Denver fue de muchos altibajos. Arrancaron con una racha positiva e incluso con posibilidades serias de pelear en su División. Después llegaron una serie de derrotas y a mitad de la campaña, parecía que recomponían el camino. Se pusieron con marca de 6-6 e incluso pensaban en postemporada. No obstante, cuatro derrotas en fila los dejaron con récord de 6-10 y con Vance Joseph más fuera, que dentro.

De igual manera Adam Gase dejó su puesto en Miami. El head coach estuvo al frente de los Dolphins durante tres campañas, con un récord de 23-25.

En esta campaña, Miami inició con un 3-0 que sorprendió a todos. Eran imbatibles en casa y pudieron imponerse a grandes equipos. Tales como los Chicago Bears o los New England Patriots. Sin embargo desde la derrota ante Minnesota Vikings, que terminó por eliminarlos, el puesto de Gase ya estaba en el ‘alambre’.

Finalmente en Cincinnati se acabó una era, la de Marvin Lewis. El entrenador en jefe de los Bengals dejó su cargo tras 16 años en el mismo. Lo que más se recordará, es que nunca pudo ganar un partido de postemporada con la franquicia.

Lewis llegó a los Bengals en 2003. Se va con una marca de 131-122-3 y habiendo llevado al equipo a postemporada en siete ocasiones.

Los cuatro entrenadores se unieron a Todd Bowles y a Dirk Koetter. Ambos fueron cesados de los New York Jets y los Tampa Bay Buccaneers respectivamente.