El tema de hoy en día en el futbol son las cláusulas de rescisión. Una medida que antes se tomaba con la intención de blindar a un jugador, pero se ha convertido en algo totalmente diferente.

La cláusula de rescisión es el costo de un jugador (estipulado en su contrato) para que el club que lo pretenda no tenga que negociar con el dueño de la carta. Así, el futbolista hasta cierto punto tiene la libertad de decidir dónde y con quién quiere jugar.

Por supuesto, los equipos ponían precios sumamente altos para evitar que esto sucediera. Algo así como 222 millones de euros (cof… Neymar cof…) o 300 millones de euros como Messi. Este tipo de cantidades parecían inalcanzables, hasta que llegó el Paris Saint-Germain.

Nasser Al-Khelaïfi fue el provocador, el que se decidió a romper estas reglas y armar un problema que parece está consumiendo al deporte. Gracias al dueño del PSG ahora todos los equipos poderosos están buscando estas cláusulas, usarlas y darse abasto.

Claro, no es algo nuevo ni mucho menos. No significa que Al-Khelaïfï esté descubriendo el agua tibia o el hilo negro. El punto es que nunca nadie se había atrevido a soltar un cheque tan grande. Aquí, se rompió el mercado.

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La armadura se convirtió en el arma. El supuesto blindaje que tenía el Barça sobre Ney se transformó en el cuchillo con el cual los parisinos terminaron lastimando a los catalanes.

Y parece que no es el único. El efecto dominó que esto provocó es increíble y es probable que veamos tres o cuatro de los fichajes más caros en la historia en lo que queda del periodo de transferencias.

Se habló de los culés pagando las cláusulas de Antoine Griezmann, de Yannick Ferreira-Carrasco o de Ousmane Dembélé. Figuras de sus respectivos equipos que se irían (si ellos quieren) y dejarían con las manos atadas su club.

Libertad o mercado

Por otra parte, algo que casi no se menciona es la decisión del jugador. Este se supone tener las armas para poder irse cuando quiera ¿o no?

Su cláusula en el contrato le puede beneficiar, para poder partir en el momento que desee. Pero hay un doble filo: también le puede impedir lo mismo.

Lo dijo Josep Bartomeu: “Si quieren a Neymar, que paguen la cláusula y listo”. El directivo pensó que no podrían, pero ahora conocemos toda la historia. Y en un escenario imaginario, si el PSG no hubiera podido pagarla ¿hubieran obligado al brasileño a quedarse?

Es así… un arma de doble filo también para los futbolista.

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¿Cláusulas más altas o inexistentes?

En este ejercicio lo más triste y preocupante es que no se encuentra respuestas o soluciones. Una cosa es encontrar la deficiencia, otra muy difícil y mucho más complicada es poder poner un fin.

Se hablan de ya no poner esto en los contratos. Philippe Coutinho y Paulo Dybala no tienen cláusula. Esto dificulta su salida (en caso de que la quieran), pero también protege a los equipos de que llegue alguien y se los lleve. Entra en cuestión ¿qué es más importante, el equipo o el jugador?

Otra opción que se ha manejado es la de subir las cláusulas de rescisión, pero esto parece una solución temporal. Antes 100 millones de euros parecían impensables. Ahora tenemos a tres jugadores que “valen” más de 100 y los que faltan.

Si el Madrid llegó a los 101 con Gareth Bale en 2013, si el Paris llegó a los 222 por Neymar, alguien algún día llegará a los 300 con algún futbolista que probablemente no los valdrá.

No hay mucho que hacer

Efectivamente, parece que esto es en lo que se ha convertido el futbol. Para los románticos es una patada en las partes blandas. El amor a la camiseta, el respeto a un club y el buscar quedarse en este es cosa del pasado.

Olvídense de los Francesco Totti, de los Alessandro Del Piero o de los Paolo Maldini (los italianos parecen ser fieles). Ahora las cláusulas de rescisión son el nuevo poder de los millonarios, de los cuatro o cinco clubes privilegiados que pueden comprar a quien quieran.

El equipo chico podía cubrirse poniendo 100 millones de costo en el contrato. Ahora es prácticamente darle en la mano el arma al grande y decidir por cuánto querrán perder a su jugador.

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