Los Golden State fueron desarmados en sólo un mes. El 13 de junio jugó y perdió el sexto juego de las finales ante Toronto, que se coronó por primera vez en la historia de la NBA.

Kevin Durant se fue a los Nets, DeMarcus Cousins es nuevo jugador de los Lakers junto con Quinn Cook, mientras que Andre Iguodala partió con los Grizzlies y Shaun Livingston fue cortado. A esto se suma la ausencia de Klay Thompson, quien no volverá a jugar hasta enero o febrero tras romperse el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda.

Para la siguiente temporada, Steph Curry tendrá que echarse el equipo al hombro y sin Thompson, su brazo derecho será D’Angelo Rusell, quien llegó para esta temporada procedente de Brooklyn.

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“Estoy seguro de que la química se desarrollará rápidamente. Se trata de tener confianza y apoyarnos unos a otros. Luego, cuando Klay (Thompson) regrese lo sumaremos a la mezcla. Será divertido”, dijo Curry.

Curry lamentó el hecho de que se haya desintegrado un grupo con el que los Warriors ganador tres de cinco finales, dos de ellas con Kevin Durant.

“Hay mucho de lo que estar orgullosos, pero todos quieren un nuevo desafío para ver cómo volvemos a ese nivel. Tuvimos tres años especiales con Kevin Durant. Tuvimos tres apariciones consecutivas en las Finales, ganamos dos de ellas y crecimos mucho como grupo. Al final buscas tu felicidad estés donde estés”, comentó en la presentación de un torneo de golf.

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También lamentó las bajas de Iguodala y Livingston, quienes a pesar de tener un papel secundario eran jugadores lograron una identificación especial con la afición de la bahía. “Será duro verlos en otros equipos”.

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