El regreso de la Fórmula 1 fue épico. Anhelábamos los motores y regresaron con una gran carrera en el Gran Premio de Bélgica, décimo primer evento del circuito, en la que Lewis Hamilton dominó de principio a fin; el piloto mexicano Sergio Pérez hizo un CARRERÓN y terminó en la quinta posición.

Vaya que el descanso le vino bien a los Mercedes, pues volvieron a tener el 1-2 gracias a una buena largada de Nico Rosberg quien vino de atrás, a pesar de un incómodo arranque.

Pero si algo fue historia pura fue Roman Grosjean, quien le dio a Lotus su primer podio desde 2013 en un desempeño de lujo para regresar a los primeros planos del circuito. Sin duda, su festejo fue inolvidable y vaya que lo mereció pues aguantó de todo.

Nuestra alegría inició a tope cuando Checo tuvo un avance de miedo y se puso, de inmediato, en la segunda posición. El tapatío sacó el talento y rápidamente intentó rebasar a Hamilton para ser el puntero de la competencia en Bélgica, aunque no pudo ser.

El británico se defendió con todo y de ahí, Pérez sólo resistió la constante presión que recibía. El mexicano no paró de defender su Top 5 y la salida de la carrera de Daniel Ricciardo le permitió continuar ahí pues se sobrepuso a una nueva falla que desde la mitad de la carrera lo obligó a terminar con los compuestos medios.

Sergio extendió lo más que pudo el auto, en el que demostró que es el tope de su Force India, pero también dejó muy en claro que ha madurado en las pistas y es un elemento con la capacidad para pelearle a cualquiera, con un mejor carro, Checo brillaría más… Hoy lo demostró.