En el partido entre Houston Astros y New York Mets en estos entrenamientos de entrenamiento se dio uno de los home runs más extraños que verás en tu vida.

A.J. Reed conectó un batazo profundo en la segunda entrada y la pelota quedó justo en la grama debajo del muro. La pelota se veía pero el jardinero, Yoanis Céspedes

levantó las manos señalando que la jugada, desde su punto de vista, estaba muerta.

Reed avanzó tranquilo a la intermedia cuando se dio cuenta que el cubano no reaccionaba, así que continuó corriendo hasta que logró el cuadrangular dentro del campo.

Yoanis seguía sin entender qué pasó y se justificó con su interpretación. Eso sí, para llegar a los entrenamientos con coches diferentes es muy bueno ¿no?

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