Hay marcas y tiempos que parecen imposibles de romper en el deporte pero no para Eliud Kipchoge, un maratonista keniano que buscó sin descanso romper la marca de las 2 horas en un maratón y que este sábado 12 de octubre, por fin consiguió. Kenia se detuvo por unos instantes para ver este histórico momento y las reacciones en este país, son de lo mejor que verás este día.

Nadie a lo largo de toda la historia y en ninguna parte del mundo, había conseguido terminar un maratón en menos de 2 horas; muchos se quedaban cerca, a minutos de la gloria pero pro más esfuerzo que realizaban siempre quedaba en un intento.

Este sábado en Viena, Austria, Eliud Kipchoge corrió un maratón que sorprendió al mundo y no es para menos, ya que pese a todas las ‘ventajas’ que tuvo para bajar las 2 horas del récord mundial, terminar un circuito tan largo y en 1 hora con 59 minutos y 40 segundos, no es nada fácil.

El keniano, acompañado de algunos corredores que lo beneficiaron en la resistencia del viento y un auto con un láser que apuntaba ruta a seguir, cruzó la meta tras casi 2 horas de una marcha continua e hizo que todo su país explotara de alegría. Distintos ángulos en Kenia demuestran el apoyo incondicional que recibió de su gente.

A través de algunos videos que se compartieron en redes sociales, se mostró al mundo la reacción que tuvo la gente de Kenia al logro de Eliud Kipchoge, pues entre gritos, saltos, aplausos, algunas lágrimas y un sentimiento compartido de felicidad, los residentes es este país vieron a uno de los suyos proclamarse en la élite mundial.

Algunas pantallas fueron instaladas en las calles y diversos puntos de Kenia con el único fin de ver el ‘INEOS 1:59’ y a Eliud romper una marca que parecía imposible. Sus caras de felicidad y orgullo lo dicen todo.

Más allá de que el tiempo de Eliud Kipchoge no será tomado en cuenta como un ‘Récord Guinness’, la postal que nos dejó cruzando la eta y cómo lo felicitan por este logro es más que suficiente, pues nos ha demostrado que dentro del deporte y la vida, el único obstáculo para lograr lo que dicen que es imposible, somos nosotros mismos.