Boca Juniors y River Plate nos regalaron un partido que cumplió con las exigencias de una final argentina: intensa, movida, dramática y emocionante. Sin embargo, ningún equipo sacó ventaja de cara a la Final luego de firmar el empate 2-2.

La Final de Ida al fin se pudo jugar después de que el partido se pospusiera por la intensa lluvia en Buenos Aires el sábado. Esta vez no hubo rumor alguno sobre lluvia durante el partido, en el cual se guardó un minuto de silencio por la muerte de cuatro aficionados de Boca que viajaban al partido y sufrieron un accidente automovilístico.

Los xeneizes sufrieron para construir su juego debido a que River jugó más defensivo y aún así fue el dueño de las dos primeras ocasiones serias en el arco rival con un par de jugadas a balón parado.

Sin embargo, Boca se puso adelante en la pizarra gracias a Wanchope Ábila en a los 34 minutos. Estrelló su primer disparo en el pecho del portero Franco Armani y en el rebote mandó un misil que a pesar de la intervención del portero terminó al fondo del arco. Todas las sonrisas de los aficionados locales se borraron casi de inmediato, ya que Lucas Pratto lo empató al siguiente minuto en una descolgada.

Boca se fue al descanso con la ventaja, ya que en el tiempo agregado del primer tiempo, Darío Benedetto, quien ingresó al 27’ por Cristian Pavón, devolvió la ventaja a los bosqueros.

River fue sumamente cuidadoso en la zona defensiva, nunca se presionó en una jugada a balón parado, encontró el gol del empate en un tiro libre que Carlos Izquierdoz rosó con la cabeza y se apuntó el autogol.

 

El campeón de definirá el 24 de noviembre en el Monumental de River Plate, donde debe haber un ganador, ya que los goles de visitante no son criterio de desempate.

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Sergio Ramírez es periodista egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con más de 10 años de experiencia en medios de comunicación. Ha trabajado en Diario Estadio, La Razón de...

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