Por: Daniel Montes de Oca | @montesdeoca11

Juan Carlos Osorio, entrenador de la Selección Mexicana de futbol, se sumó a la lista de los ‘defensores’ del grito “eh, puto” que se ha vuelto una costumbre para un sector de la afición mexicana cada que el portero rival realiza un saque de meta.

El colombiano argumentó que hay manifestaciones más violentas y no consideró que el grito tenga un sentido discriminatorio.

Bajo este contexto, la sicóloga Claudia Rivas, primera mujer en México en formar parte del cuerpo técnico de un equipo de futbol profesional, desmenuza el sentido de esa consigna que lanzan algunos aficionados, la cual ha provocado diversas multas de la FIFA a la Federación Mexicana de Futbol, y ahora una advertencia en plena Copa Confederaciones.

“El grito es homofóbico como gran parte de nuestra cultura, porque finalmente si gritas algo en contra del rival es para ofender y para insultar. Y el camino que escoges para ofender e insultar está marcando tu idiosincrasia, tu manera de ver la vida.

“Si analizamos a fondo las cosas, hasta lo más sagrado que tiene el mexicano, que es la madre, pues se utiliza para ‘echar madres’. Tendemos a catalogar a la mujer como débil, y al homosexual como algo altamente condenable en nuestra cultura”, consideró.

Para la especialista, el folcrore e idiosincrasia del mexicano son “terriblemente discriminatorios”, y tristemente el grito que hoy se intenta erradicar, está enraizado y será difícil contenerlo.

“Hay un contagio social, es un fenómeno muy conocido en la sicología social; si no, no habría modas, no habría estilos de hablar, ni palabras como actualmente el famoso ‘güey’ que ya deja a la gente sin nombre. Entonces se convirtió en una moda, comenzó como una anécdota pero se hizo simpático y hasta la fecha mantiene su vigencia. En su momento así inició la ‘ola’ en el 86, aunque ese es un ejemplo positivo”, dijo Rivas en entrevista.

La hija del sicólogo del deporte Octavio Rivas (q.e.p.d.), pionero de la materia en México, pugnó por seguir buenos ejemplos y dejar en el olvido manifestaciones que no tendrían que definirnos como mexicanos.

“Nuestra cultura es pasivo-agresiva, entonces mientras más anonimato y mientras más prohibición exista, más la gente se empeña en ese tipo de gritos… Deberíamos apelar todos a la conciencia y no gritar (el “eh, puto”), mejor cantemos más fuerte el ‘cielito lindo’ y hagamos con más entusiasmo la ola”, puntualizó.

Pleca Copa Confederaciones