Jorge Lorenzo hizo lo que tenía que hacer. Llegó al Gran Premio de Valencia con la única convicción de ganar y lo consiguió. Hizo pole, llegó en primer puesto y es campeón del mundo en el Moto GP.

El piloto español consiguió su tercer título en la categoría, luego de sortear muchas dificultades y de los problemas que se dieron en semanas pasadas.

Valentino Rossi tenía la posibilidad de hacerse con el título, pero desde la clasificación tuvo problemas, salió al fondo de la parrilla y no pudo más que llegar en cuarto puesto. Insuficiente.

El italiano remontó puestos, unos con la ayuda de sus compatriotas o amigos, otros porque tiene un poderoso motor, pero al final Lorenzo no bajó los brazos y ya celebra: