Ahí estaba él, un delantero que no tenía ni idea de cómo defender pero lo intentaba por el amor a su playera azul celeste con el dorsal número nueve. Estaba metido dentro del área chica porque ya habían pasado casi 120 minutos y el juego seguía 1-1. Las piernas de muchos ya no daban y la escuadra rival tenía  tiro libre. Centro al área, un  jugador de uniforme rojo peina la bola, el guardameta sale apresurado e intenta evitar el gol, pero se queda a medio camino y el delantero con el nueve se paró sobre la línea de cal.

Una serie de rebotes y un rojo remata fuerte a media altura, pero ese día la suerte estaba teñida de azul cielo. La bola pegó en las rodillas del nueve, pero en cuestión de instantes llegó el segundo remate rojo. Uruguay no había hecho nada en un Mundial desde 1950 y además todo el estadio estaba a favor de Ghana. El deseo del gol por un momento parecía más fuerte que la fortuna charrúa pero los celestes se defendieron con su ‘Conejo’ de la suerte.

El balón estaba por ingresar al marco, pero una mano milagrosa lo impidió. Luis Suárez evitó la caída de Uruguay, pero fue expulsado y se marcó penal. El ‘Pistolero’ salió del campo sollozando como Magdalena  y en medio de sus incesantes lágrimas se dirigió al vestidor. Entonces apareció eso que vuelve épicos a los grandes, algunos lo llaman suerte, otros le dicen magia. El delantero ghanés, Asamoah Gyan estrelló su disparo en el travesaño y Suárez celebro como niño recibiendo presente navideño.

JOHANNESBURG, SOUTH

El portero uruguayo, Fernando Muslera, besó el travesaño y agradeció al cielo, ya en la tanda de penales el guardameta atajó un par. Después el ‘Loco’ Abreu hizo una ‘locura’ para coronar el impulsivo acto de Suárez que había mantenido a Uruguay con vida. Abreu cobró el quinto penal a lo ‘Panenka’ y los charrúas avanzaron a la semifinal. Luis Suárez se volvió un ídolo en Uruguay y no ha dejado de serlo ni cuando se ha convertido en vampiro.

Inicios y primera aparición de ‘Drácula’

AFC Ajax v AJ Auxerre - UEFA Champions League

Luis Suárez debutó con el Nacional de su país en 2005 con 18 años de edad. Sólo pasó una temporada ahí y de inmediato emigró al fútbol europeo. Sin embargo, al contrario de muchos sudamericanos, Suárez no llegó de inmediato a un club grande de España o Inglaterra, sino al modesto Gronninghem de la Eredivisie. De nueva cuenta sólo estuvo un año pues su calidad hizo que el Ajax se fijara en él de inmediato.

En Ámsterdam, Suárez fue un gran delantero. En sus primera dos temporadas marcó 19 y 22 goles respectivamente, pero fue en la 2009-2010 donde realmente se consolidó como un verdadero referente del Ajax. El ‘Conejo’ anotó 35 goles en 33 partidos jugados en liga, pero ese mismo año los impulsos vampirezcos se apoderaron de Suárez por primera vez.

El Ajax disputaba un importante partido frente al PSV Eindhoven. Al final del encuentro los jugadores de ambos equipo se enfrascaron en una acalorada discusión y Suárez mordió el cuello de Otman Bakkal, por lo que la Federación Holandesa lo suspendió siete juegos. De igual forma el pistolero  volvió con todo y el Ajax fue campeón de la liga.

Mundial 2010 y  Liverpool FC: la mano y la segunda mordida

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Al final de la temporada 2009-2010 Suárez coronó su gran campaña en el Ajax con la sorprendente actuación de Uruguay en la Copa del Mundo. El delantero anotó tres goles en el Mundial de Sudáfrica, uno a México en fase de grupos y un par a Corea del Sur en los octavos de final de la justa. Aún así, el clímax de su Mundial llegó con la jugada que se narró al principio del texto.

El partido fue cerrado desde el inicio, hubo algunas oportunidades en las áreas pero el los goles cayeron por vía del disparo de media distancia. Primero Sulley Muntari adelantó a los ghaneses y luego Diego Forlán igualó los cartones. Se fueron a tiempo extra y al final de la prórroga llegó la icónica jugada de Suárez. Uruguay avanzó en penales y cayó ante Holanda en las semifinales del Mundial.

Suárez volvió al Ajax pero los seis meses fue transferido al Liverpool por 25 millones de libras esterlinas. En sus primeros seis meses en Anfield marcó cuatro goles en 12 partidos y la cifra fue mejorando. Para la 2011-12 marcó 11 tantos pero se metió en problemas por supuestos insultos racistas contra Patrice Evra, a tal grado que en un partido entre los Reds y el Manchester United el uruguayo no saludó a Evra.

suarez-evra

Una campaña después  Suárez anotó  23 goles, pero pudieron haber sido muchos más si Drácula no se hubiera encarnado en Luis Suárez por segunda vez. El Liverpool enfrentaba al Chelsea, Branislav Ivanovic cometió una fuerte falta sobre Suárez y minutos después el delantero mordió el brazo del defensor serbio para  zafarse de la marca. El delantero fue suspendido por 10 partidos y obligado a pagarle una suma de dinero a Ivanovic. La temporada siguiente Suárez anotó 31 goles en 33 partidos y el Liverpool se quedó a nada de ser campeón, pero aquel mítico resbalón de Steven Gerrard lo impidió.

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2014: Nosferatu en su máxima expresión y redención en Barcelona

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Llegó el 2014, año mundialista y Uruguay estaba en el grupo de la muerte junto a Costa Rica, Italia e Inglaterra. Suárez no pudo estar en el primer juego por una lesión  y su selección cayó ante Costa Rica. El ‘Pistolero’ volvió  para acabar con Inglaterra en el segundo juego de Uruguay en el Mundial pero en el juego contra Italia, Suárez enloqueció.

Uruguay no iba perdiendo ni necesitaba golear o algo así para calificar. Pero el delantero mordió el hombro de Giorgio Chiellini , quien en una historia de vampiros desesperados le enseñaba las marcas en su cuerpo a ‘Chiquimarco’ buscando la expulsión de Suárez. Eso no ocurrió pero la FIFA sí suspendió al uruguayo por lo que restaba del Mundial argumentando reincidencia en  el mal comportamiento del delantero. Uruguay perdió con Colombia al siguiente partido.

suarez-chiellini

Aún sabiendo que Suárez tenía una suspensión tan fuerte que le impedía hasta jugar al FIFA, pues no le permitía realizar ningún acto relacionado con el fútbol por cuatro meses, el FC Barcelona jugó su apuesta y pagó 52 millones de libras por el atacante. En su primera temporada marcó 16 goles en 27 partidos (nada mal para una campaña a medias por la suspensión) y ganó la Champions con el Barca. La campaña pasada el pistolero anotó 40 goles  en liga y se ganó la Bota de Oro. Este año ya lleva 16 tantos y seguramente va por muchos más. Al parecer el Barca tomó la decisión correcta, al menos mientras el ‘conejo’ no se transforme en un ‘murciélago vampiro’.

** Fotos: Getty Images/ Especial

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