Michael Arroyo dejó al América en 2017 tras la llegada de Miguel Herrera al banquillo para dirigir en su segunda etapa. El ecuatoriano se fue al futbol brasileño, con el Gremio de Porto Alegre y después regresó a su país natal, para reforzar al Barcelona de Guayaquil, donde le cayó la ley.

Arroyo arrojó positivo en un control antidopaje, por la sustancia hidroclorotiazida, después de un partido contra el Emelec (principal rival del equipo de Guayaquil) en el mes de octubre.

El jugador fue suspendido durante un año. Por lo general, la sanciones por estos casos son de seis meses, sin embargo esta es la segunda ocasión en la que arroja un positivo, por lo que el castigo se duplica.

La sanción fue dada a conocer el pasado miércoles y el jugador se expresó sobre el asunto y evidenció molestia durante una transmisión en vivo, mientras mostraba sus dotes de estilista.

“No voy a llorarle a nadie, estoy firme. Siempre que les ganan los clásicos lloran y lloran”, agregó Arroyó. “Cagones hijos de pu… No le voy a correr a nadie porque no le debo a nadie, aquí estoy paradito. Me hubieran puesto 100 años. No les tengo miedo. Lo único que me da rabia es que me impidan jugar al futbol. En su momento me castigaron y tenían sus razones, ahora no la tienen”, dijo el ex jugador del América.

Arroyo no sólo jugó en México para el Ame. Antes lo hizo para el Atlante y después para San Luis para completar un total de siete años en la Liga MX.