De esas veces que te gana la emoción. En el futbol no hay nada que te llene tanto de euforia como marcar un gol; la alegría al conseguir una anotación es tal que muchas veces los jugadores no se fijan en lo que puede pasar en el festejo y sólo corren y saltan como locos celebrando el tanto. Generalmente no les pasa nada, por más que hagan piruetas imprudentes, pero lamentablemente ese no fue el caso con Nicolai Müller.

El jugador del Hamburgo marcó el primer gol de su equipo cuando apenas iban siete minutos del encuentro. Müller aprovechó un rebote y remató de volea al primer poste. El balón se le escurrió de las manos al portero rival, así que el equipo local consiguió su primer gol del encuentro.

El autor de la anotación salió corriendo lleno de euforia por el gol; entonces vino la debacle. Nicolai Müller dio una especie de pirueta en el aire pero no aterrizó correctamente. Al momento de caer el jugador de inmediato se agarró la rodilla mientras sus compañeros lo empujaban pues no se habían dado cuenta que el jugador estaba lastimado.

Una vez que los demás jugadores se percataron del sufrimiento en la cara de Müller asumieron que la cosa era seria y llamaron a las asistencias. Posteriormente se supo que el jugador se había “torcido la rodilla” pero aún no se sabe con certeza qué le pasó. Ojalá que se recuperar pronto y ya veremos cómo festeja cuando vuelva a anotar, pero sí ya no logra triunfar al menos tendrá el pretexto de que se chingó la rodilla.

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