Para sorpresa de propios y extraños, la Selección anfitriona del Mundial, Rusia, se instaló en los Cuartos de Final tras vencer a España, uno de los equipos favoritos para ganar la Copa del Mundo, hasta que despidieron a su técnico Julen Lopetegui, a tres días de iniciar la competencia.

El equipo local superó la fase de grupos después de vencer a Arabia Saudita y Egipto. Cayó con Uruguay y clasificó a los Octavos de Final como segundo del Grupo A, para después dar la campanada frente a La Roja.

Esto sólo sería posible con unos ajustes en el rendimiento de los jugadores rusos, que están ubicados en el sitio 70 de la clasificación mundial de la FIFA, es otras palabras, con ayuda de sustancias prohibidas.

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Desde Inglaterra y Estados Unidos han nacido las sospechas de que los jugadores rusos se han sometido a programas sistemáticos para mejorar el rendimiento físico, pues Rusia es la Selección que más ha corrido en todo el Mundial, entre 115 y 118 kilómetros.

Martín Ainstein, reportero de ESPN, informó que en Rusia no existe un plan riguroso en controles antidopaje en sus atletas y recordó que en los Juegos olímpicos de Invierno, celebrados en Sochi, Rusia, varios de los atletas locales arrojaron positivo en estudios posteriores a la competencia, por lo que el Comité Olímpico Internacional sancionó a la federación rusa.

Hasta el momento, FIFA ha negado cualquier indicio de dopaje.  “Este es el único dato, más allá del ranking de FIFA, un dato insuficiente para hablar a las claras de que existe un dopaje”, dijo el periodista de la cadena especializada en deportes.

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“Por el mar de fondo que existe con este país respecto a sus políticas antidopaje ha hecho saltar las alarmas y las voces críticas que ya existían antes del Mundial”, complementó.