Tigres sacó el colmillo en el Estadio Azteca, mantuvo la calma cuando estuvo debajo en el marcador y le dio la vuelta al América en el segundo tiempo y deja condicionada la serie del domingo en el Volcán, donde el Ame tiene que pensar en hacer dos o más goles para compensar los tantos de visitante de los felinos.

Para que “las poderosas” clasifiquen a Semifinales están obligadas a ganar 2-0 en Monterrey o buscar cualquier triunfo a partir de tres goles (por ejemplo 3-2) para poner el criterio de desempate de los goles de visitante a su favor.

La cancha del Estadio Azteca aún lució afectada por el juego de la NFL de hace semana y media entre Chargers y Chiefs, de modo que aún era visible el emparrillado, así como uno que otro hoyo en el terreno de juego.

 

El partido marcó el debut del portero Miguel Ortega, quien disputó su primer partido en Primera División como arquero de Tigres, luego de la lesión que sufrió Nahuel Guzmán en la última jornada contra Juárez. El joven de 24 años se mostró un poco temerario durante las primeras jugadas del partido, pero en general hizo una buena chamba hasta que llegó el primer gol.

Se jugaba el minuto 39 cuando el arquero cortó un centro raso, pero el rechace lo mandó al centro y eso es un pecado del cual Ortega pagó penitencia con el disparo de Richard Sánchez, quien aprovechó el error del guardameta para poner las cosas 1-0.

Tigres llegó al Azteca con la firme idea de defender, a lo “Tuca” Ferretti, y lo había hecho bien hasta que llegó el gol del América, pero aún así el conjunto regio no se volvió loco y su paciencia tuvo recompensa a balón parado.

En un tiro de esquina, Guido Pizarro se levantó en el área y con un cabezazo superó a Guillermo Ochoa con un gol de campana.

Al 65′, los norteños encontraron un penal tras la lenta reacción de Ricahrd Sánchez en el área, Javier Aquino se metió en el camino y fue derribado. André-Pierre Gignac ejecutó de manera precisa, aunque fue repetido por invasión al área, pero el francés volvió a acertar para poner las cosas 1-2.

 

Pese a los gritos homofóbicos en el Estadio Azteca, el árbitro Fernando Guerrero tardó en aplicar el protocolo de las llamadas de atención, a diferencia del juego del miércoles entre Morelia y León, en el cual los jugadores fueron retirados del terreno de juego. Fue hasta el minuto 70 cuando el sonido local lanzó la primera advertencia.

También quedará para el debate el hecho de que el silbante haya cortado un contragolpe de Tigres en tiempo añadido para revisar un posible penal para el América, el cual no existió por un fuera de lugar previo. Ante esta situación, la mayoría de jugadores felinos se fue con todo al silbante.