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UNAM: Canteranos reprobados… Pero con pase automático

Por Daniel Montes de Oca | @montesdeoca11

 

Hace algunos ayeres debutar en Primera División como canterano de los Pumas tenía un sello de garantía.

El novato lanzado al ‘ruedo’ cumplía con un proceso de formación que difícilmente permitía fallas. No había urgencia ni precipitación, más bien el deseo de seguir alimentando a unas fuerzas básicas que durante años surtieron de materia prima a varios clubes y fueron la base de la Selección Nacional.

Eso era Pumas y de eso hoy no queda nada. Desde la llegada de Rodrigo Ares de Parga a la presidencia del Patronato del Club Universidad en marzo de 2016, el directivo anunció que la prioridad de su administración sería ‘revivir’ a la cantera y darle oportunidad a los jóvenes en el Máximo Circuito.

En lo que no reparó es que dicha medida no podía ser aplicada de inmediato. Sin embargo, con Juan Francisco Palencia como técnico, la instrucción fue clara: a jugar con chamacos de fuerzas básicas y a reducir el número de extranjeros.

La cantera del Club lleva años muerta, sin producir futbolistas, salvo casos aislados como el de Héctor Moreno ya hace un buen rato. Pero no hay un delantero mexicano referente ‘Hecho en CU’, tampoco un portero ni defensas centrales o laterales; mucho menos mediocampistas…

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La última ‘gran joya’ se llama Jesús Gallardo, un jugador con ciertas condiciones que ha visto precipitado su proceso en el equipo y en la misma Selección Nacional, pues es del gusto del técnico Juan Carlos Osorio.

Pero no sabe centrar, por ejemplo. No tiene oficio defensivo y últimamente lo ocupan de lateral izquierdo. Es hábil en el mano a mano, sí, pero lejos de deslumbrar. Es decir, un futbolista promedio.

El presente de los Pumas tiene nombres y apellidos: Alfredo Saldívar (27 años), Luis Quintana (25), Josecarlos Van Rankin (24), José Antonio García (25) y David Cabrera (28), todos ellos canteranos y ya no tan jovencitos, con el común denominador de que la carrera de ninguno ha despuntado.

Viene un segundo grupo de chamacos que hace poco hicieron su debut: Brian Figueroa, Bryan Silva, Alan Rodríguez, Bernabé Magaña, Pablo Jáquez, Alan Acosta y Rodrigo González, entre otros. La mayoría de ellos por urgencia o necedad de Ares de Parga, pues ha resultado evidente que salvo Figueroa, el resto no están listos para las ‘ligas mayores’ y mucho menos si no cuentan con el arropo de veteranos de calidad.

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Los mayores y los más jóvenes son canteranos que sin aprobar un examen de calidad fueron promovidos al primer equipo a través de un ‘pase automático’ regalado y ahí se mantienen, varios de ellos como titulares indiscutibles. Los resultados saltan a la vista: Pumas es último lugar de la tabla con ocho derrotas en 11 partidos.

Si algo ha caracterizado al Club Universidad a lo largo de su historia es una identidad definida, y esto no pasa por cantar el himno antes de los partidos como local o sentirse muy pumas por entonar ‘Goyas’ con la afición, no.

Pumas solía ser un equipo armado con poco dinero y mucha calidad porque se elegía bien a los que llegaban del extranjero, mientras que los ‘Hechos en CU’ tenían al talento como su carta de presentación.

La famosa garra, raza, espíritu y entrega no solo eran los lemas de la Universidad, cada uno se llevaba al terreno de juego. Hoy de eso tampoco queda nada. Y no, Ares de Parga no es el responsable de la crisis actual, él llegó a agravarla pero ya existía.

Queda claro que el presidente del patronato puede tener buenas intenciones pero éstas son insuficientes, pues también a la vista es evidente que conoce poco y nada de futbol…

Mauro Formica le parece un jugador “excepcional”; fichó a Joffre Guerrón tras seis meses inactivo, además de contratar al chileno Marcelo Díaz, un volante de contención que no se necesitaba; éstos, solo por citar algunos ejemplos. Su mayor error: creer que de la noche a la mañana la cantera renacería cuando desde hace varios años está tres metros bajo tierra.

Lugar 18 de la tabla general, así amanece hoy el Club Universidad que, escudado en el mito de jugar con jóvenes ha justificado sus pobrezas un par de torneos. Pero ya tocó fondo y para salir del hoyo se necesitan más que canteranos reprobados con pase automático a Primera División…