Lobos BUAP dio la campanada de la octava jornada al imponerse en casa 2-1 sobre Pumas en el reencuentro de Francisco Palencia con su antiguo equipo al que le propinó su segunda derrota consecutiva.

Sin embargo, el verdadero afectado no es el conjunto capitalino, sino Veracruz, que de esta manera queda totalmente sentenciado al descenso, mismo que puede concretarse en la siguiente jornada.

Los Tiburones cayeron ante Toluca 3-1 en el Nemesio Díez y no gana desde el 25 de agosto del 2018, cuando venció a Tijuana en el Apertura, por lo que suma más de seis meses sin ganar en la Liga MX.

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Esto ha afectado su cociente, el cual es de 0.8298 al final de la novena jornada. En caso de ganar todos los partidos que le restan al torneo, el Tiburón puede mejorar su cociente a 1.0000.

En teoría, Lobos descendió el año pasado, pero después de pagar 120 millones de pesos se mantuvo en el máximo circuito, pero su cociente como si fuera un equipo recién ascendido.

De esta manera, sólo se toman en cuenta sus partidos y puntos obtenidos en los dos últimos torneos y tres puntos más en lo que resta de este torneo harían que su cociente sea mayor a 1.0000 aunque pierda el resto de sus juegos. Esto quiere decir que con un triunfo o tres empates, esté salvado independientemente de lo que haga Veracruz.

En tanto, Querétaro sólo requiere un punto, el cual puede conseguir este lunes en su visita al Puebla, para salvarse matemáticamente. Si Gallos pierde todos sus juegos y Veracruz gana los que le restan, ambos empatarían con un cociente de 1.0000 y se aplicaría el primer criterio de desempate que es la diferencia de goles.

En este rubro, Querétaro tiene todas las ganar, pues cuenta con -45, mientras que la de Veracruz es de -83, por lo que virtualmente Gallos está salvado del descenso o en su caso de la “multa” millonaria.

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