Todos tenemos claro que el automovilismo es uno de los deportes más peligrosos que existen sobre la faz de la tierra. Manejar bólidos que van a más de 300 kilómetros por hora no es nada sencillo y los accidentes pueden ocurrir. Que uno o dos coches queden fuera tras un percance es cosa de todos los días, pero que los autos salgan volando y se prendan en llamas eso sí es  extraño.

Lamentablemente hoy ocurrió un espectacular choque entre dos vehículos en las 500 millas de Indianápolis y uno de los bólidos terminó literalmente ‘hecho pedazos’ luego de dar vueltas en el aire y encenderse.

El piloto Jay Howard tuvo un problema con su vehículo y perdió el control del mismo tras estrellarse con la pared. El monoplaza de Howard se fue hacia el centro de la pista y se topo con el auto de  Scott Dixon y el vehículo de este último se estrelló con el muro de contención y deshizo mientras daba vueltas por los aires.

De manera increíble Scott Dixon salió ileso del accidente. De hecho el corredor abandonó el auto por su propio pie ante el aplauso de los aficionados que se mostraron felices y sorprendidos de que el piloto hubiera salido del vehículo sin ninguna lesión aparente tras el percance en las 500 millas de Indianápolis debido a la protección que le brindó la indumentaria que portaba y la cabina del vehículo.

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