Lo que necesitas saber:

James Vowles prohibió que su equipo trabajara con piezas de autos anteriores

Fórmula 1 se ha caracterizado ser pionera en cuanto a tecnología. Los ingenieros trabajan día a día para tratar de descubrir la forma de obtener ventajas de décimas de segundo través de estudios en el túnel de viento, simuladores, impresoras 3D capaces de construir piezas de fibra de carbono, entre tantas cosas, pero Williams, una de las escuderías más importantes en la historia del Gran Circo, se ha quedado atrás en temas tecnológicos y de organización, a tal grado que el director actual del equipo, James Vowles quedó incrédulo al descubrir que 20 mil piezas y componentes de los autos estaban inventariados en un documento de excel. 

Para la temporada 2024, Williams se convirtió en el último equipo en incluir una pantalla led en el volante, en el cual los pilotos pueden ver las configuraciones del auto, la velocidad, el nivel de batería y otros elementos. Fue el último equipo en salir a la pista durante los test de Bahréin y se quedó sin herramientas cuando Alex Albon destruyó su auto en las prácticas libres del Gran Premio de Australia. 

Alex Albon en el GP de Australia / Getty Images

20 mil piezas inventariadas en un excel

Durante aquel Gran Premio, la escudería decidió cederle el auto de Logan Sargeant a Albon, mientras que el piloto estadounidense se quedó sin auto para competir, debido a que la escudería no había fabricado un chasis de repuesto, debido a nivel de desorganización y atraso tecnológico. 

Vowles explicó a The Race que “nuestro chasis pasó de unos pocos cientos de bits a unos pocos miles de bits. Esa es sólo una parte del coche”. Williams implementó una dinámica dura para la construcción del auto del 2024, comenzado con laque anticuado documento de excel, al que además nadie tenía acceso. 

“Cuando comienzas a rastrear cientos de miles de componentes en movimiento a través de tu organización, una hoja de cálculo de excel es inútil”, explicó el director del equipo, que ha quedado varios pasos atrás respecto a otras escuderías. En 2020, el año más critico de la pandemia, los ingenieros de equipos como Mercedes fabricaron respiradores artificiales para enfermos de COVID, mientras que Williams se declaraba en quiebra, por lo cual la familia Williams se desprendió del equipo. 

En septiembre del 2020 el equipo fue adquirido por un consorcio estadounidense, Dorilton Capital, que nombró al experimentado Jost Capito, aunque éste dejó al equipo a finales del 2022 fue entonces cuando llegó James Vowles, quien había trabajando con Mercedes, muy cerca de Toto Wolff, y con los sistemas más avanzados respecto a los proceso de fabricación de componentes. 

Toto Wolff y James Vowles / Getty Images

Por eso, al darse cuenta que Williams trabajaba con un excel tuvo que cambiar varias cosas, a costa de los tiempos para la construcción y desarrollo del auto del 2024. Vowles prohibió la dinámica con la que Williams trabajó en 2023, que básicamente era trabajar con piezas del año anterior y modificarlas para que éstas de adaptaran al nuevo auto. Algunas de esas piezas eran de metal, que son más pesadas que las que son construidas con fibra de carbono. Para el correcto desarrollo de un auto se requieren piezas propias.  

Volwes y la revolución interna de Williams

Acostumbrado al sistema de Mercedes, Volwes encabezó una revolución interna en la fábrica que llevó a que varios trabajadores de plano tuvieran que dormir en la fábrica para despedirse del excel e implementar sistemas más eficientes. “La lista de excel era una broma. Imposible de navegar e imposible de actualizar”, dijo a The Race.

El sistema que se requiere en Fórmula 1 no sólo necesita conocer qué componentes tiene el equipo, también es necesario conocer cuánto tiempo lleva la construcción de determinado componente y en qué etapa del proceso se encuentra para estar listo. 

“Es necesario saber dónde está cada uno de esos componentes independientes, cuánto tiempo tomará antes de que esté completo, cuánto tiempo tomará antes de pasar a inspección. Si ha habido algún problema con las inspecciones, si hay que volver a hacerlo y una vez que empiezas a poner ese nivel de complejidad en el que se encuentra la Fórmula 1 moderna, la hoja de cálculo de excel se cae y los humanos se caen.

Y ahí es exactamente donde estamos. Ahora hay más estructura y sistema en nuestros procesos. Pero no son lo suficientemente buenos” indicó. 

James Vowles, jefe de Williams / Getty Images

Tan solo la elaboración de un alerón delantero conlleva un total de 400 elementos, algunos de metal y otros de fibra de carbono, y aunque aún queda mucho trabajo por hacer dentro de casa, Williams pinta para un desarrollo similar al del 2023, año en el cual finalizó en el séptimo lugar en la clasificación de constructores. Repetir dicha posición será una victoria para un equipo con al menos una década de atraso tecnológico y organizacional. 

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Sergio Ramírez es periodista egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, con más de 10 años de experiencia en medios de comunicación. Ha trabajado en Diario Estadio, La Razón de...

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