Ser árbitro no es cosa fácil, se está expuesto a un sin fin de gritos, de burlas y hasta recordatorios de la querida progenitora, los cuales muchas veces los dejan como los hombres que sufren abuso dentro de una cancha.

Aunque también existe la contraparte, los que se ganan a pulso estos gritos, rechiflas, y demás, y hasta los que se hacen los lesionados y expulsan a un jugador que los “agredió”.

En definitiva los colegiados tienen la voz de mando en el terreno de juego, aunque se aprovechen de ello, como un juez de línea en Chile que recibió un pelotazo en el muslo, se cayó casi muerto e hizo que sacaran tarjeta roja a un hombre.

Ángelo Sagal, del equipo Huachipato en Chile, fue expulsado por alcanzar con un pelotazo a Carlos Echeverría en un partido contra el club Palestino; su club buscará que se revoque la sanción.