El cine sin música, actualmente, no tendría sentido. Son dos expresiones que van de la mano y que contribuyen para sumir al espectador en una atmósfera específica, y el mejor ejemplo de esto es el cine y la música de terror. Esta última, en pocas palabras, ayuda a las historias a crear tensiones, construir atmósferas y, finalmente, crear expectativas relacionadas a lo que culturalmente da miedo: una sombra, un pasillo vacío y oscuro, la sonrisa de un hombre, el arma cerca del cuerpo de la víctima…

Sin embargo, el elemento más importante de la música en una película, se relaciona íntimamente a que anticipa a las audiencias  a una situación sin saber realmente qué va a suceder… y el cine de terror en específico, ha explotado este recurso a través de grandes composiciones que potencian la intensidad del filme sin importar la naturaleza de la historia.

A lo largo de la historia, varios filmes han llevado la línea del terror en el séptimo arte con clásicos de culto que vieron nacer el horror desde la era muda (el expresionismo alemán es clave en esto), hasta el auge del género en la década de los 70 y 80. Fue en esta época, precisamente, en que hubo un resurgimiento de la composición musical de películas de terror gracias a la llegada del sintetizador, el cual expandió los horizontes y nos regaló grandes scores y soundtracks que permanecen como punto de partida para las películas de terror en la actualidad.

Y aprovechando que es Halloween, acá te dejamos algunos trabajos musicales que han pasado a la historia y que sientan las bases de lo que ahora escuchamos:

The Shining

Quizá parece obvio, pero si es así, es porque la importancia de The Shining de Stanley Kubrick en la historia del cine, específicamente en el género de terror, no se puede poner en duda. En 1980, Kubrick junto a Diane Johnson, basados en la novela homónima de Stephen King, dieron paso a una de las cintas de terror más grandes de todos los tiempos gracias a la narrativa visual de Kubrick y su obsesión por los pequeños detalles que construyen el imaginario en el que se desarrollan los personajes principales.

La fotografía y el diseño de producción jugaron un papel clave en la cinta, pero es la música la que logra potenciar cada una de las situaciones de acuerdo a la línea del tiempo que decidió tomar Kubrick en la cinta (de lo universal, a lo particular). Krzysztof Penderecki fue el encargado de la mayor parte del score de The Shining, con contribuciones de György Ligeti, John Jacob Loeb y Béla Bartók.

Sin embargo, fue el trabajo de Wendy Carlos y Rachel Elkind, el que más ha permanecido en el imaginario de las audiencias. Nos referimos a “The Shining”, la canción de apertura que se ha convertido en una de las más icónicas no sólo en el género de terror, sino en el cine en general. El soundtrack de The Shining está compuesto de grandes canciones, clásicos de la balada como el tema del cierre del filme, “Midnight The Stars And You” interpretada por Al Bowlly.

Images

En 1972, Robert Altman lanzó Images, una de las películas de terror menos conocidas en el cine, pero que más impacto generó en la época en la que salió. La historia sigue a Cathryn, un escritora casada con un hombre de negocios llamado Hugh. Una noche, Cathryn recibe una misteriosa llamada en la que le dicen que su marido está teniendo una aventura con una mujer mucho más joven. A partir de este evento, las llamadas se hacen cada vez más constantes, perturbando a la protagonista al grado de no saber si lo que sucede es real o una alucinación derivada de sus miedos.

Y así es como comienzan una serie de apariciones de personajes aleatorios que hacen de Images un thriller de terror psicológico, suspenso, y hasta tintes eróticos. Para seguir la historia, Altman decidió trabajar con John Williams, uno de los compositores más grandes del siglo XX, para crear el score de esta cinta en colaboración de de Stomu Yamashta para la interpretación. Una de las composiciones más destacadas es “Land Of The Ums” seguida de “The Night Witch Ride”.

Suspiria 

El score y soundtrack de Suspiria de Dario Argento en 1977, es quizá uno de los más populares por el misterio que gira en torno a él y por la perfección con la que se conjuga en la histotia. Suspiria sigue la historia de Suzy, una estadounidense que comienza a estudiar danza en una academia alemana en la que han ocurrido una serie de eventos trágicos como muertes violentas. Pronto, Suzy descubre que todo está relacionado con el hecho de que la academia es dirigida por un grupo de brujas que ocupa a las estudiantes para fines perversos.

Goblin, la icónica banda italiana, fue la encargada de realizar el score y soundtrack de la cinta, el cual ha sido catalogado como una de las obras maestras de la banda y del score en el cine de terror. Este trabajo musical se caracteriza por preservar el sonido gótico tan aclamado de Goblin, mientras se apegaba a las necesidades del filme en una época en que el terror se convirtió en algo más comercial. Es decir, así como la película de Argento es un clásico de culto, el score por sí mismo de Goblin, se mantiene con o sin la relación fílmica. El score del remake de 2018 de esta cinta dirigido por Luca Guadagnino, corrió a cargo de Thom Yorke, quien a diferencia de Goblin, jugó con el corte surrealista del filme y la narrativa visual.

Psycho

John Carpenter realizó el score de varios de sus filmes incluido el clásico de culto Halloween de 1978. Si Hitchcock hubiera sido músico, estamos seguros que hubiera aplicado la de Carpenter y trabajar en la música de cada una de sus películas. Sin embargo, para eso tenía al compositor Bernard Herrmann, quien colaboró en varias ocasiones con Hitchcock en sus filmes de suspenso, los cuales se definen a partir los giros en el desarrollo de sus personajes y la innovadora narrativa visual.

A partir de su relación con el maestro, Herrmann no sólo se convirtió en uno de los músicos más aclamados de Hollywood, sino también en un experto en la ambientación musical de cintas de terror, thrillers psicológicos o de misterio. Y la prueba más grande es el trabajo en el score de Psycho de 1960 del mismo Hitchcock. Esta película del cineasta británico navega entre varios géneros, y lo mismo sucede con el trabajo musical de Herrmann, cuyo tema principal está liderado por un violín. La escena del baño en Psycho podría servir para explicar la “magia” del cine mientras la música es el testigo de cómo se conjugan estas dos.

Nosferatu / Nosferatu the Vampire

El expresionismo alemán, como mencionamos en un principio, ha sido la base del cine de terror. La década de los 20 vio nacer grandes clásicos en manos de directores imprescindibles como Fritz Lang, Robert Wiene y Murnau, quienes nos entregaron filmes como El gabinete del doctor Caligari y Nosferatu. Esta segunda, liberada en 1922, retomó la figura conocida de Drácula bajo una interpretación completamente nueva bajo los parámetros del expresionismo alemán y su evidente teatralidad. Esta cinta, al cual todavía pertenece al cine mudo, fue musicalizada en vivo en 1922 por Hans Erdman, a quien se le conoce como el compositor oficial de esta cinta.

No existen grabaciones originales del trabajo de Erdmann, pero con el tiempo se ha rescatado el score, el cual se define a partir, precisamente, de la teatralidad de la historia y el trabajo de actuación que exigía el cine de esa época. Para 1979, Werner Herzog realizó un remake junto a Klaus Kinski, cuyo score (también sobresaliente) corrió a cargo de la banda Popol Vuh y Florian Fricke, quienes repitieron su trabajo con Herzog en otras cintas como Aguirre.

Hellraiser

Si hay una película que puede ser descrita como una pesadilla, esa es Hellraiser de Clive Barker. Esta cinta de 1987 nos presenta a Frank Cotton, un hombre que después de armar un extraño rompecabezas, comienza a presenciar situaciones de horror en los que se involucra el erotismo, el dolor, la tortura y los peores miedos. Frank descubre que ese rompecabezas es la entrada a una dimensión llena de seres extraños, mejor conocida como el Infierno. La música de esta cinta de culto pertenece a Christopher Young, quien se ha caracterizado por trabajar en el score de algunas películas de terror; sin embargo, la más icónica es Hellraiser con grandes canciones como “The Cenobites” y la corta “A Quick Death”.

Rosemary’s Baby

En 1968, Roman Polanski estrenó Rosemary’s Baby protagonizada por Mia Farrow como Rosemary, una ama de casa que se muda a un viejo edificio de Nueva York junto a su esposo, un actor de teatro. Así es como conoce a un matrimonio que “cuida de ellos” pero que, del otro lado, tiene actitudes extrañas en relación a los deseos de la pareja de tener un hijo. A partir de un obsequio, es que Rosemary tiene una pesadilla en la que es violada por el diablo (que se supone es su esposo en realidad) para luego quedar embarazada como parte de un ritual liderado por sus vecinos.

Krzysztof Komeda fue el encargado del score de Rosemary’s Baby, convirtiéndose en su trabajo más conocido (y el último de su carrera) a la fecha por el éxito del filme y el lugar que la película por sí misma ocupa dentro del género de terror. Las raíces de Krzysztof en el jazz se notan en el score de Rosemary’s Baby, el cual ha sido catalogado como uno de los más siniestros en el cine.

The Omen 

The Omen es una de las películas de terror sobrenatural más aclamadas de la década de los 70. Bajo la dirección de Richard Donner, esta cinta nos presenta a Robert y Katherine, quienes después de perder a su bebé, “deciden” adoptar un niño que perdió a su madre en el parto. Conforme el niño crece, varios sucesos extraños comienzan a suceder relacionados a la muerte. En realidad, se trata de Damian, quien está marcado con el símbolo de la bestia y es el responsable de todo lo malo que sucede a Robert y Katherine. Es decir, es el Anticristo.

El score, nos atrevemos a decir, es más grande que el imaginario visual mismo gracias al trabajo de Jerry Goldsmith, una de las leyendas de la música en Hollywood. Goldsmith se llevó un premio Oscar en la categoría de Mejor Score por The Omen, el cual logra sumir al espectador en una atmósfera íntimamente religiosa. Desde la primera canción “Ave Satani” y “The Dog’s Attack”.

El exorcista

A más de 46 años del estreno de El exorcista, esta cinta de William Friedkin sigue siendo un clásico de terror, y quizá la película más importante dentro del género. Esta cinta está protagonizada por Regan, una niña de 12 años que comienza a “enfermarse” y comportarse de formas muy extrañas, por lo que su madre la lleva al doctor donde descubre que no tiene nada. En realidad, Reagan está poseída por uno de los demonios más poderosos, por lo cual debe ser tratado por el padre Merrin y el padre Karras en un exorcismo de varias sesiones que termina con la vida de ambos.

Varias escenas de esta película son icónicas dentro del imaginario fílmico como Reagan bajando las escaleras o las incitaciones sexuales con objetos religiosos como una cruz. Sin embargo, el score no se queda atrás, el cual corrió a cargo de Krzysztof Penderecki. La historia de la música de El exorcista es fascinante, pues Friedkin buscó a los más grandes de la industria “antes de caer” con Penderecki. Por ejemplo, habló con el icónico Herrmann y Lalo Schifrin, quienes le dieron ideas, todas rechazadas por el director. Así que ante la prisa por el estreno, Friedkin decidió usar el score temporal de la filmación, el cual fue trabajado por Penderecki.

Cannibal Holocaust

En 1999, La bruja de Blair cambió la fórmula del cine independiente a partir de un falso documental relacionado a ritos paganos y la desaparición de algunos cineastas en un bosque que parece estar embrujado. Sin embargo, está técnica la podemos ver primero en Holocausto caníbal de 1980 de Ruggero Deodato, el cual explota este recurso en un filme gore que dividió opiniones en la época en la que salió. Holocausto caníbal muestra videos perdidos de un grupo de expedición que fue asesinado por los nativos del amazonas. Riz Ortolani fue el elegido para trabajar en el score de esta cinta con especial atención al uso del sintetizador en canciones como “Massacre of the Troupe” y “Savage Rite”.