La década de los 90 fue una de las etapas en el cine más representativas de su época. Si el cine siempre se ha encargado de hacer crítica o mostrar posibles escenarios, el cine de los 90 se encargó de hacer lo mismo, sí, pero también de representarlo como una forma de reflejo de los verdaderos problemas. Y esto lo hizo con muchas historias ácidas y creativas que sentaron las bases del cine en el nuevo milenio.

Por eso, por acá les dejamos algunas películas de 1999 que cambiaron la historia del cine y se convirtieron en clásicos que ahora estudiamos y analizamos para descubrir nuevas formas de contar historias:

The Matrix

Hermanas Wachowski

A partir de 1999, la ciencia ficción no volvió a ser como antes. Grandes directores sentaron las bases del género con películas como 2001: A Space Odyssey, Blade Runner, saga de Star Wars, Alien, etcétera. Sin embargo, fue hasta finales del siglo XX que descubrimos su máximo potencial gracias a The Matrix, una obra de las ahora hermanas Wachowski en la que los efectos especiales jugaron el rol más importante sin necesidad de establecer un escenario a futuro postapocalíptico como era costumbre, sino una realidad actual que suponía una contraparte no conocida.

Tenemos al señor Anderson, un hombre común y corriente que descubre que su realidad es inventada: la comida, su casa, el tiempo, su cuerpo y las probabilidades, todo es un programa que mantiene a los humanos engañados y en un impasse. A través de Morfeo y Trinity, descubre cuál es el mundo real: una guerra entre hombres y máquinas después de que estas dominaron la Tierra, terminaron con sus recursos y comenzaron a utilizar a los hombres como baterías. The Matrix es una obra compleja que a la fecha sigue siendo el referente del género con Neo como protagonista, un ícono de la cultura pop que ha trascendido más allá del filme.

Toy Story 2

John Lasseter

En 1995 con la salida de Toy Story, Pixar comenzó a crear un imperio de animación, el único que realmente ha competido contra Disney y la industria fílmica infantil. Para mantenerse en el mapa, en 1999 los creadores, liderados por el ahora infame John Lasseter, decidieron darle una segunda parte a Toy Story con la presentación de nuevos personajes. Ya pertenecían a nuestro imaginario Woody y sus principios inquebrantables, Buzz Light Year y las lecciones aprendidas, y los demás juguetes para ahora conocer a Jessie, una vaquerita traumada por el abandono de su niña y Tiro al Blanco, su fiel caballo.

Disney, y en este caso Pixar con Toy Story por encima de las demás, han servida como una segunda lección, una segunda escuela en el que se definen los valores de la amistad, fraternidad y honestidad. Pocas veces, una segunda entrega logró ser tan exitosa y bien recibida como en el caso de Toy Story 2, y fue esta película la que cambió al historia de las secuelas o segunda partes para siempre con una tercera entrega en 2010 que rompió a las generaciones que crecieron con Andy y mantienen las expectativas altas con una cuarta (y esperamos final) película.

La ley de Herodes

Luis Estrada

La época de oro del cine mexicano ya parece una marca registrada. Fue el cine que llevó, para bien o para mal, la identidad del mexicano a todo el mundo: aquel charro cantor, macho y enamorado; el testigo de la tragedia; el que no puede salir de sus condiciones de pobreza pero se mantiene positivo ante todo. Esta imagen fue desarrollada por las constantes colaboraciones entre Ismael Rodríguez y Pedro Infante, sin dejar atrás a otros directores y actores representativos de la época.

Este tipo de cine dio paso a que México se convirtiera en el escenario ideal de las contrapartes con un cine de ficheras a partir de los 60, y que dominó la industria, pero que también permitió la producción fílmica cruda y de realidad llevada por cineastas como Felipe Cazals o Arturo Ripstein, entre otros. Y ellos permitieron las producciones conocidas de los 90 que cerraron el siglo con una de las más destacadas, La ley de Herodes o la primera parte de una trilogía mexicana llevada por Luis Estrada.

Esta cinta, protagonizada por Damián Alcázar, es una ironía en sí misma que se cuenta con mucho humor negro y que, lamentablemente, está basada en hechos reales, no específicos, pero sí reales. Seguimos el nombramiento de Juan Vargas como presidente municipal de un pueblo abandonado y feo que decapitó a su antiguo líder; sus intenciones honestas de progreso para los habitantes, marcadas como emblema del PRI; y la llegada de la inminente corrupción a Vargas y todos los que lo rodean. A La ley de Herodes le siguió Un mundo maravilloso de 2006 y El infierno de 2010 para formar una trilogía no oficial que sentencia a los malos gobiernos y también marca la culpabilidad el pueblo mexicano de permitir las atrocidades que se han cometido contra ellos mismos.

Eyes Wide Shut

Stanley Kubrick

Por increíble que parezca, la última película de Stanley Kubrick no recibió el reconocimiento que merecía un director de su talla y una experiencia visual como la que ofrece en Eyes Wide Shut, protagonizada por Tom Cruise y Nicole Kidman, esposos en la película y en la vida real (al menos en ese momento). Esta cinta, terminó con un periodo de 12 años de ausencia que comenzó en 1987 con la salida de Full Metal Jacket. Todos esperaron con ansias el cierre del director al siglo XX para echar a andar uno nuevo dentro de la industria, y el proyecto elegido fue Eyes Wide Shut sobre un doctor que ante la confesión de su esposa de haber estado tentada a engañarlo, decide salir a las calles de Nueva York a vivir algo que no tiene planeado.

Y así es como llega, de casualidad, a una casona donde se desarrolla un culto sexual de alto perfil. Kubrick nos tenía acostumbrado a partir de historias particulares hasta llegar a un centro universal, pero la gente no lo comprendió de esta manera y la película recibió un mayor número de críticas negativas que, afortunadamente, nunca llegaron a oídos de Kubrick, pues murió antes del estreno de la cinta.

Sexto sentido

Night Shyamalan

Night Shyamalan es un cúmulo de fracasos taquilleros y de críticas que se compensar por la grandiosidad de unas cuantas películas como Unbreakable, Señales y, sobre todo, Sexto sentido. Esta película que navega entre el suspenso y el terror psicológico, nos atrevemos a decir que es la madre de los finales que nadie, absolutamente nadie, espera. Sexto sentido nos presenta al doctor Malcolm, un psicólogo infantil que es atacado por un expaciente que nunca superó sus problemas. Y así, comienza a tratar con un nuevo niño llamado Cole que, dice, tiene la capacidad de ver gente muerta. Malcolm comienza a tratar a Cole hasta descubrir, sin spoilers, la realidad.

Shyamalan es uno de los directores más conocidos en la actualidad, sobre todo con el regreso de su trilogía de superhéroes que sorprendió a todos en 2017 con Split y cerró de mala manera para los críticos en 2019 con Glass. Sin embargo, y como mencionamos al principio, entre todos sus fracasos, Sexto sentido es la obra que más lo representa con una historia compleja, interesante y fatal que le dio a los demás directores la posibilidad de cambiar todo un contexto, con el final: una simple escena, unas cuentas palabras, y un final que no deja de sorprendernos después de 20 años.

American Beauty

Sam Mendes

La sociedad americana siempre ha sido objeto de críticas en cuanto a su estructura y la forma en que plantean su identidad ante el mundo. Sin embargo, ninguna de esas críticas ha sido más dura que la que ellos mismos se hacen. Y un ejemplo de eso es American Beauty, dirigida por el británico Sam Mendes, pero escrita por el estadounidense Alan E. Ball además de estar protagonizada por Kevin Spacey y Annette Bening.

Esta cinta sigue la miserable vida de Lester, un hombre americano promedio que vive en los suburbios con su esposa e hijas, quienes no lo soportan por su pasividad. Todo da un giro de 18 grados en la vida de Lester cuando conoce a Angela Hayes, amiga de la escuela de su hija que comienza a seducirlo. La posibilidad de estar con ella, motiva a Lester a tener una vida nueva con un trabajo que no requiera de esfuerzos, mucho ejercicio y fumar marihuana.

El proyecto de la bruja de Blair

Eduardo Sánchez y Daniel Myrick

En 1980 se estrenó Holocausto caníbal, una de las películas que, en su momento, fue considerada como la más brutal. La historia era tan cruda, que en formato de falso documental, provocó que los espectadores pensaran que era cierto. Un grupo de exploradores viajaban al Amazonas y eran brutalmente atacados física y sexualmente por los “salvajes” de la región. El impacto fue tal, que autoridades comenzaron a investigar el tema para descubrir que se trataba de una ficción. Holocausto caníbal sentó las bases, en gran medida, del cine gore y el falso documental, aquel en el que no se distingue con claridad la realidad de la ficción.

Y esto mismo se aplicó en El proyecto de la bruja de Blair, una película independiente que recaudó millones en la taquilla al confundir a las audiencias. ¿Realmente grabaron sucesos paranormales?, ¿realmente están desaparecidos, ¿todo es real? Estas preguntas se mantuvieron durante mucho tiempo hasta que los realizadores confirmaron que se trataba de una cinta de ficción y nada era real. El proyecto de la bruja de Blair nos presentó a un grupo de jóvenes aspirantes a ser directores, que toman sus cámaras y se dirigen a un lugar que supuestamente está tomado por un espectro de brujería. Aquella escena en que la actriz Heather Donahue aparece simplemente iluminada con la luz de la cámara, llorando y con mocos, es un ícono de la cultura pop marcada para el nuevo milenio.

Todo sobre mi madre

Pedro Almodóvar

Pedro Almodóvar es uno de los directores más destacados, y sin duda, el representante del cine español a nivel internacional. Sus producciones establecieron un estilo muy claro que ha trascendido en el tiempo, y definitivamente una de esas películas es Todo sobre mi madre. Esta cinta resguarda los elementos más claros de la filmografía de Almodóvar como las mujeres protagonistas, el papel secundario y circunstancial de los hombres, y la tragedia alrededor de su condición de mujer. Y así conocimos a Manuela, una mujer que pierde a su hijo en un accidente de tránsito.

A partir de ese momento, comienza a conocer a las personas que definen su entorno y la superación del pasado como Estaban, una mujer transexual que nunca supo que tenía un hijo o Rosa, una chica embarazada que muere de sida. La narrativa de Almodóvar siempre ha sido muy clara y se presta para los contrastes, con punto altos y bajos alrededor del personaje central que la sitúan en momentos de quiebre que definen la película.

El club de la pelea

David Fincher

Brad Pitt y Edward Norton formaron una de las duplas más conocidas de la década de los 90 con El club de la pelea. Sin duda, es una de las películas más importantes dentro de la cultura pop que ha logrado convertirse en una producción de culto con personajes clave y episodios memorables, así como un soundtrack que a la fecha ha sido difícil de superar, y todo gracias, en su totalidad, a la participación de David Fincher como director. El club de la pelea nos presenta a un hombre aburrido, conocido como El Narrador, quien un día conoce a Tyler Durden, un productor y vendedor de jabón que cambia su vida cuando le propone hacer lo que nunca ha hecho, y ser lo que nunca se ha atrevido a ser.

Así, comienzan un grupo secreto de pelea donde sujetos van a descargar sus emociones o frustraciones a través de los golpes, pero sin mantener rencor en caso de perder. Una de las escenas más icónicas de la película, es cuando al final, El Narrador descubre la verdad sobre Tyler y debe asumir las consecuencias de las acciones que el club de la pelea hizo: tirar con bombas todos los edificios importantes de la ciudad mientras se escucha de fondo “Where is My Mind” de Pixies.

El gigante de hierro

Brad Bird

La idea de Superman ha formado parte de varias historias a lo largo del cine, y no sólo en sus propias producciones, sino también como base para contar otras. Por ejemplo, en el Vol. 2 de Kill Bill, Bill toma como referencia a Superman para hablar de las dos identidades que siempre manejan algunas personas, pero como en realidad su personaje “creado” es el que se mantiene fiel a la persona, no el común y corriente. Otra película que toma como referencia a Superman es El gigante de hierro de Brad Bird, creador de Los Increíbles. Aquí conocemos a Hogarth, un niño que en la década de los 50 descubre a un gigante de hierro apagado. Se trata de una enorme máquina que fue creada como arma de destrucción, pero que también tiene la capacidad de comprender el entorno.

Así comienza una amistad con Hughes, quien le enseña los cómics y le presenta al personaje de Superman como un héroe que se sacrifica por los demás. Cuando el gobierno descubre que el gigante se activó, desean tomarlo y utilizarlo a su favor; sin embargo, se activa la parte “negativa” y comienza a atacar a todos hasta que Hughes logra convencerlo de que debe hacer todo lo contrario… Es una de las películas animadas más emocionales de la década de los 90 que nos presentó a Bird como un animador destacado.