¿Quién dice que un protagónico sólo lo puede llevar una persona? Nada de eso. Black Mirror, desde que se estrenó su primera temporada (o sea, cuando no era de Netflix), hizo de la tecnología, el miedo y el futuro, los únicos protagonistas de un montón de historias que, con sólo un vistazo, no parecen tener relación; sin embargo, resulta todo lo contrario.

Ahora, con el estreno de la nueva temporada, la cuarta para ser exactos, los papeles principales se los llevan seis objetos clave que te dejan o te dejarán (para los que estuvieron muy ocupados este fin) con muchas ideas perversas que, sin duda, se convertirán en una realidad no muy lejana.

La nave espacial de “USS Callister”

En realidad, la nave espacial es más simbólica y sirve para representar, a través de una parodia que deja de ser graciosa al instante, que el juego, la virtualidad, la simulación y la frustración son las verdaderas claves de este primer capítulo. El personaje principal, un hombre de baja autoestima, puede ser a través de un juego de simulación que él mismo ha creado donde la consciencia digital (obviamente) de sus víctimas está atrapada.

La nave espacial, el lugar del suplicio (peor que el chino porque es infinito), logra ser una excelente metáfora con aires setenteros para llevar esta primera historia.

La tableta de “Arkangel”

Aunque no nos guste o nos dé mucho miedo, este objeto en “Arkangel” parece el que llevas cargando en la mochila o el que le das a los niños para que se entretengan. La tableta en esta historia sirve para controlar y supervisar todo lo que un niño puede hacer con el objetivo, primero, de cuidar que no le pase nada. Sin embargo, ¿quién se puede resistir al morbo y al control absoluto?

El extractor de recuerdos de “Crocodile”

Esta es la parte más densa de la temporada, y todo gracias a un pequeño aparato que es capaz de extraer los recuerdos de las personas para establecer fines legales. Es decir, si se comete un crimen y hay testigos, un extractor es la solución para definir quiénes son los culpables. Sin embargo, qué tan válido es buscar una verdad en un mundo/mente basado en las percepciones y la privacidad. ¿Qué tanto se podría malinterpretar un recuerdo que no es tuyo?

‘Coach’ de “Hang the DJ”

Las relaciones de pareja son complicadas y muchas veces nos gustaría, o sería más fácil, que nos dijeran qué hacer y por cuánto tiempo hacerlo. Esa es la premisa principal de este capítulo que explora, a través de una pequeña máquina (que se parece a un tamagotchi sofisticado) qué sería del amor si una máquina nos obligara a hacer cosas basados en estadísticas y cálculos matemáticos. Cualquier parecido con las páginas para encontrar el amor o tener citas es mera coincidencia.

Los perros de “Metalhead”

En un mundo post apocalíptico, los animales podrían darle un respiro a la humanidad. Pero la cosa cambiaría si hablamos de animales asesinos, en específico el mejor amigo del hombre, que cazan humanos sin una razón aparente. Y no sólo eso, sino que estos seres de luz vienen metalizados como si fueran armas capaces de disparar, medir distancias, detectar calor y más. ¿Miedo? Sí, gracias por arruinarnos los perros robot de los 90.

La conciencia en “Black Museum”

¿Quién puede definir en su totalidad qué es la conciencia y el porqué nos distingue como humanos? Ni los filósofos más famosos lograron establecer una definición clara. Y por supuesto, Black Mirror tampoco lo hizo; sin embargo, lo que sí logró fue darnos una idea de qué sucedería si se explota de forma negativa sin conocerla en su totalidad o sus alcances. La conciencia digitalizada o el alma, capaz de trasladarse de un cuerpo a otro (sin necesidad de ser humano) a través de un casco o un chip  se proyecta como uno de los logros científicos más terribles para la humanidad en el que la esclavitud, el racismo y el poder son los objetivos principales.