Comerciales de los 90 / Foto: Especial

¡Justo en la nostalgia! 8 divertidas canciones de comerciales de juguetes de los 90

Nos echamos un clavado noventero que nos pegó en la nostalgia para recordar las mejores canciones de comerciales para juguetes.

Ya llegaron los Reyes Magos este 2021 y lo único que podemos pensar es en aquellos 6 de enero de nuestra infancia. Despertar y ver la mayoría de los juguetes que habías pedido un día antes en una cartita, era maravilloso. Sin embargo, lo que hoy queremos no es la mañana del 6 de enero, sino los días previos a escribir tu listado de peticiones. 

Y eso sólo se traduce en la ridícula cantidad de comerciales de juguetes de los 90 que salían en los canales de caricaturas (Te hablamos directamente a ti, Canal 5). Todos esos comerciales marcarían las tendencias en los juguetes, y la variedad era asombrosa entre productos de pilas, muñecos de acción, nenucos y juegos de mesa. 

Por eso, y sólo para recordar un poco la mejor época de nuestras vidas, es que nos armamos un listado de las mejores canciones de comerciales de juguetes de nuestra niñez noventera, aquellos jingles que seguramente convencieron a más de uno de pedir un juego o juguete que mágicamente, aparecía en la sala de tu casa…

“Pregunta quién y adivina quién”

El “Adivina Quién” era una de los juegos de mesa más divertidos en la década de los 90. Este juego era de dos personas, cada una con un tablero ya sea de color rojo o azul. En estas había distintas tarjetitas con el rostro y nombre de distintos personajes. Antes de arrancar, el jugador debía elegir uno de esos para que fuera su personaje principal.

El chiste es que tu oponente adivine cuál es tu personaje, y lo hará con una serie de preguntas. Mientras se vaya descartando por características físicas, se baja el rostro de cada personaje. Si eras muy aguerrido o aguerrida y te lanzabas antes de tiempo a decir “Tu personaje es…” y no era, perdías todo el juego.

Lo que más recordamos del “Adivina Quién”, y quizá la razón por la que se lo pedimos a los Reyes y le hicimos berrinche a nuestros padres cuando huíamos al área de juguetes, es por su divertida canción. Era demasiado básica, pero es un single que si lo escuchas, en automático te lleva al comercial y al momento en que lo jugaste.

“Duran, duran, duran, duran, duran, duran, duran, duran”

“Apache” te prometía ser la sensación y un año de garantía. Lo segundo no lo recordamos, pero lo primero vaya que sí. Todos recordamos el comercial de Apache con un extraño elefante de circo que pone su enorme para sobre un triciclo. Ahora que lo pensamos, quizá no tenga sentido, pero la cosa es que la canción era potente.

“Corre, corre, corre, corre en tu Apache corre, corre sin parar”, decía una parte de la canción. Pero la que más se conserva en nuestra memoria, era el “Duran, duran, duran, duran, duran, duran, duran, duran” porque eran productos de muy alta calidad que resistían las inminentes caídas cuando pasabas de un triciclo a una bici con llantitas y luego, el paso más grande: quitárselas y aprender a andar solo o sola.

Y sólo por eso, por aquella primera lección de vida, es que recordamos la canción del comercial de Apache.

“Ya llegó la diversión hay que armar un reventón”

Lo más cercano a un bacanal en tu infancia, desde luego era jugar al “Twister”. Todo consistía en un tapete con círculos de distintos colores y una especie de reloj cuyas manecillas dictaban en qué color debías poner alguna parte de tu cuerpo: la mano izquierda, el pie derecho, la mano derecha, el pie izquierdo y todo lo que pudieras usar.

Mientras más pasaba el tiempo y más resistente eras (por no decir elástico), más te ibas enredando y quedabas más pegado de los otros jugadores. De aquí, creemos, que la canción apelara al lado “candente” del “Twister”: Ya llegó la diversión hay que armar un reventón… Twister candente… Mano izquierda, otro color, enredos sin control“.

En el comercial de este tapete salían unos jóvenes atractivos jugando en la playa para dar paso a una serie de amigos con calcetines bonitos y sin agujeros. Ese detalle era lo único que te podía impedir jugar al “Twister”.

“Ahora puede hornear de verdad y tus amigas van a disfrutar”

Mucho se ha hablado de cómo los juguetes han influenciado el rol que un niño o una niña han de representar en una sociedad. Sí, es una conversación sobre las imposiciones culturales que es importante tenerla, pero la realidad es que en los 90 no existía y algunos juguetes estaban hecho para niños y otros para niñas.

El mejor ejemplo son los muñecos de acción para niños como el atractivo Max Steel y el poderoso Action Man. Ni qué decir de las pistas, los autos de control remoto o los dinosaurios. Y para las niñas, estaban las Barbies, los nenucos y todos los juegos que nos prepararan para ser madres y amas de casa.

Y aquí es donde llega el “Micro-Hornito”, el cual daba momentos de diversión y algunas agruras cuando probabas lo que habías preparado y descubrías que no, “no eran como los de tu mamá ni los podías mejorar (¿o decía decorar?)”.

“Siempre felices estamos”

Que lance la primera piedra aquella persona que no creyó que podía convertirse en un científico luego de entrarle al nuevo kit de “Juguetes Mi Alegría” donde podías hacer burbujas enormes, mocos o producir minerales coleccionables. También creíamos que de grande podíamos entrarle al negocio de los raspados y ser como Willy Wonka y producir nuestros propios dulces.

Para ser honestos, este tipo de juguetes era más para los ñoños, y para ser aún más sinceros, eran ese tipo de juguetes que no le pedías a los Reyes Magos o Santa Claus, pero que te traían a falta de alguna otra de tus peticiones. Sin embargo, viéndolo en retrospectiva, eran geniales y nobles.

Los “Juguetes Mi Alegría” tienen un sinfín de comerciales donde mostraban sus productos, y en casi todos, tenían dos lemas en forma de canción: Con Juguetes Mi Alegría aprendemos y jugamos” o el “siempre felices estamos“.

“Ellas saltan sin parar”

Había juegos de mesa que parecían ser muy divertidos, pero que ya que los jugabas, eran de una sentada. Y no estamos minimizando el valor creativo y de diversión de algunos juguetes, pero la realidad es que había unos que se “veían buenos” en los comerciales, pero ya en la práctica, te divertían un rato y pasabas de ellos.

Uno de esos juegos, si nos permiten decirlo, era el “Pulgas locas”, el cual consistía en una cama llena de pulgas que saltaban, y con distintas pinzas de colores, debías recoger el mayor número de piezas para evitar que le picaran al señor que supuestamente está acostado.

Lo más divertido del “Pulgas locas”, sin duda, era el comercial con un jingle sumamente pegajoso que formaba parte de los comerciales más populares de la época.

“Ponte muy atento, pues compites contar el reloj”

El “Destreza” tiene un concepto similar al de “Pulgas locas” pero este era más divertido porque como decía la canción, “jugabas contra el reloj” y de un momento para otro, te saltaban todas las piezas y se convertía en un desastre total. Bueno… quizá estamos exagerando, pero cuando eres niño o niña, en verdad te generaba estrés.

Primero, debías de acomodar las piezas antes de que todas salieran volando y arruinaran la obra maestra que acababas de realizar. En la canción del comercial, salía un sujeto vestido con un saco azul y una playera amarilla, y le saltaban piezas de la playera.

“Si me sonríes, cuánto te querré”

Estamos seguros que no hay nada más creepy y aterrador que un comercial de los “Ksi-Meritos” donde salen un montón de niñas vestidas como amas de casa de la década de los 60 mientras cocinas y cuidan a unos muñequitos bastante extraños. La canción es rarísima, también y mientras, las niñas la cantan con una interpretación cargada de dramatismo que no tiene sentido. Y no les queremos decir nada de los “Neonatos”.

Sin embargo, los 90 también tuvieron su comercial extraño, y ese corrió a cargo de un nenuco llamado “Pipo Gestitos” que tenía la capacidad de mover la cara para hacer gestos simulando, desde luego, a un bebé. El “Pipo” podía sonreír o apretar la cara para que pareciera que lloraba.

No sólo eso era raro, sino que la canción del comercial era una balada suave que presentaba a una niña como madre del “Pipo Gestitos”. Sabemos que hay cosas más extrañas que este comercial, pero dando un repaso, no podemos entender cómo parecía una buena idea en ese momento…

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