9 motivos por los que debes ver la exposición Rastros y Vestigios

Estamos en plena temporada vacacional y una buena opción para este verano es visitar alguna de las muchas ofertas culturales que nos ofrecen los museos de la Ciudad de México.

Estamos en plena temporada vacacional y una buena opción para este verano es visitar alguna de las muchas ofertas culturales que nos ofrecen los museos de la Ciudad de México.

Precisamente hoy queremos hablarte de una de las mejores exposiciones que actualmente puedes disfrutar, se trata de Rastros y Vestigios. Indagaciones sobre el presente

, muestra que se presenta de 26 de abril al 21 de agosto en el Antiguo Colegio de San Ildefonso (Justo Sierra 16, Centro Histórico).

Para no tirarte choros innecesarios, en 10 puntos te explicaremos por qué no debes perdértela:

1. Por su interesante planteamiento

¿Te imaginas que de pronto la civilización como la conocemos desapareciera, y que dentro de muchos años lo que hoy consideramos como nuestra cotidianidad sea objeto de estudio?

Sí, así como actualmente museos y estudios dedicados al análisis de las ruinas mayas, de los jeroglíficos egipcios o del comportamiento que tenían los habitantes de la Antigua Mesopotamia, por mencionar algunos, ¿te imaginas lo que en varios siglos o hasta milenios dirán de nosotros los vestigios que dejemos en pie?

Pues bien, esa es justamente la premisa de Rastros y Vestigios: Indagaciones del presente: Situarnos desde el punto de vista de un observador ajeno a nuestro tiempo y a nuestra cultura, un arqueólogo que algún día estudiarán nuestros objetos cotidianos con el fin de entender cómo era nuestra vida y que se proponga explicar las problemáticas y contradicciones de nuestra época.

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2. Por sus piezas

Para lograr el cometido del punto anterior se reunieron 121 piezas que fueron seleccionadas por su capacidad de evocar escenarios deshabitados o conformarse como rastros sujetos a ser interpretados. Se trata de obras de arte contemporáneo (pintura, escultura, instalación, fotografía y video) que funcionan como testigos de lo que sucedió en nuestra civilización durante los siglos XX y XXI.

3. Por los artistas

Estas 121 piezas provienen en su mayoría de la Colección Isabel y Agustín Coppel (CIAC) y la curaduría fue realizada por Tatiana Cueva, quien eligió obras producidas entre 1946 y 2015, de artistas tan importantes como Francis Alÿs, Carlos Amorales, Joseph Beuys, Alighiero Boetti, Félix González Torres, Mona Hatoum, On Kawara, Alfredo Jaar, Teresa Margolles, Ana Mendieta, Gabriel Orozco, Andy Warhol y Wim Wenders, entre otros.

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4. Por ser casi inédita

Antes de su llegada al Antiguo Colegio de San Ildefonso, esta muestra solamente se ha presentado en el Instituto Cultural Cabañas, en Guadalajara, y en Museo Amparo de Puebla, por lo que es una oportunidad única de acercarse a las obras de algunos de los artistas más importantes de la actualidad, reunidos bajo un concepto muy interesante.

5. Por las facilidades multimedia

Además de ir al museo y ver esta exposición como lo hacemos comúnmente, esta experiencia puede verse enriquecida gracias a los recursos multimedia con los que se cuenta. En primer lugar está la audioguía que los visitantes reciben de forma gratuita y que les permitirá obtener más información sobre las obras que integran el recorrido.

En segundo lugar está una aplicación disponible tanto para dispositivos Android como iOS, donde pueden encontrarse entrevistas, las cédulas de todas las obras e información adicional sobre la exposición.

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6. Por todos sus enfoques

Rastros y Vestigios: Indagaciones del Presente no es una exposición plana, al contrario, el visitante podrá confrontarse con diversos enfoques, que van desde el análisis de nuestra arquitectura, el comportamiento humano, la conformación de objetos con algún patrón extraño, la deformación de los mensajes o instantes congelados en el tiempo.

A lo largo del recorrido el visitante tendrá la sensación de ver muchas exposiciones, sin embargo, todo guarda una intima y coherente relación.

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7. Por el ejercicio visual y sensorial

De entrada podría pensarse que estamos ante una exposición genérica de arte contemporáneo donde únicamente vemos objetos comunes acomodados sin sentido. Aquí las obras van mucho más allá, tanto en concepto como en forma, y es que basta ver con detenimiento algunas de estas obras para darnos cuenta que en realidad estamos ante interesantes ejercicios de percepción que juegan con la distancia y las ideas preconcebidas que tenemos de las cosas.

Y ahí radica el encanto de la exposición, en la posibilidad de desprendernos de la visión que tenemos de los objetos y la cultura para descubrir que se les puede dar otro enfoque, a veces mucho más profundo y reflexivo del que tienen originalmente.

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8. Porque la belleza se esconde en todos lados y la historia se renueva

Otro punto rescatable de esta muestra es la oportunidad que nos da de ver belleza en medio del caos, de la tragedia, de la confusión, o de la soledad y la desesperanza. Quizá las obras de arte más soberbias en Rastros y Vestigios: Indagaciones sobre el presente son aquellas capaces de evocar la belleza de la obscuridad. Hacer esta transición con naturalidad, sin que se sienta como algo forzado, es una de las grandes virtudes de esta obra.

La capacidad que tiene la propia historia de reinventarse va y viene. Es curioso como hay acontecimientos históricos que pueden contener otro significado si se les mira desde distintos ángulos, y no sólo eso, sino que otros periodos históricos nuevamente se hacen presentes, como si cada objeto, construcción o elemento empleado en la integración de estas obras contaran con una memoria propia y al juntarse fueran capaces de contarnos historias de una mayor complejidad.

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9. Por el bello abandono

Como dato curioso, Rastros y Vestigios solamente cuenta con una obra en la que aparecen personas, en el resto la huella humana es casi imperceptible. Esto se nota mucho más en las fotos y videos, donde podemos darnos una idea de cómo sería un futuro sin personas, donde el común denominador es el silencio y el entorno adquiere otra personalidad y dinámica.

* * * * *

Podríamos seguir escribiendo más sobre esta exposición pero sería inútil, las palabras nunca igualarán a la sensación que se tiene cuando se está frente a una obra de arte, por eso les recomendamos que vivan por ustedes mismos la experiencia de descifrar y reinterpretar estos rastros y vestigios donde seguro encontrarás muchas respuestas a lo que hoy somos.


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