Es complicado hacer adaptaciones en Hollywood si el material original ha permanecido oculto para las audiencias. Llevar a la pantalla grande un best seller parece no ser un poco más sencillo, y más si se trata de una obra juvenil como Crepúsculo, Bajo la misma estrella o 50 sombras de Grey. Lo mismo va para aquellas que son conocidas por un público más selecto, pero cuya historia promete ser un hito en la industria con la calificación de épico como Game of Thrones, El señor de los anillos y Harry Potter. Estas últimas dividen opiniones, pero siempre resultan un éxito en taquilla a lo largo de los años.

Sin embargo, no se puede decir lo mismo de esas obras que no son del conocimiento del público en general como un manga, por ejemplo. Si bien la cultura otaku (sin ser despectivos) cada vez toma más fuerza y popularidad gracias a las plataformas de streaming y sus respectivas adaptaciones de otros contenidos como animes, la realidad es que se trata de algo sumamente específico creado para una audiencia especial. Con el tiempo hemos visto adaptaciones cuyas expectativas estaban en su punto más alto, caer en la desgracia, en terribles críticas y peor aún, en el rechazo de sus seguidores. Ghost in the Shell y The Last Airbender (Avatar) son dos de los casos más populares.

Y ahora, parece haber una excepción (a medias) a la regla de este tipo de películas con Alita: Battle Angel de Robert Rodríguez bajo la mano productora de James Cameron. Esta cinta está basado en GUNNM, un popular manga de Yukito Kishiro que ve este 2019 su primera adaptación después de mantenerse en curso por casi 20 años. James Cameron, a principios de milenio, le puso el ojo a Alita, pero lo dejó de lado cuando entró de lleno a la producción de Avatar (y la promesa de un sinfín de secuelas).

Alita: Battle Angel nos presenta al doctor Ido, un hombre bondadoso que vive en Iron City, una metrópoli en la que están mezclados cientos de especies de todo el universo. En esta ciudad, reina el caos, la violencia y vida criminal, la pobreza y por encima de todo lo demás, la esperanza de algún día subir a Zalem, una nave que se mantiene a flote sobre Iron City y que representa la riqueza de lo inalcanzable. 

Todas las actividades que se realizan en la ciudad, están destinadas a un día tener la oportunidad de subir a Zalem. Sin embargo, las probabilidades son muy pocas sino es que nulas. Y así, en este escenario de 2563, Ido encuentra los restos de un cyborg creado antes del evento conocido como The Fall (300 años antes) y a la que bautiza como Alita. Alita tiene cerebro de humano, pero un cuerpo completamente robotizado, además de la capacidad de sentir emociones reales como tristeza, asombro y amor. Conforme pasa la película, la protagonista va descubriendo su pasado (una guerrera con habilidades desconocidas en el futuro, así como tecnologías incomprensibles) mientras recuerda cuál era su propósito. 

Para ser concisos, Alita: Battle Angel podría ser una mezcla de varias películas como District 9, Total Recall, Blade Runner, Jupiter Ascending, Rollerball, Elysium, Inteligencia Artificial y un poco de Crepúsculo también. Rodríguez y Cameron nos presentan a Alita como una adolescente, pues se adapta al cuerpo que tenga. De este modo, es capaz de sentir emociones fuertes e intensas por un tal Hugo que, el algún punto, desvían la atención de lo que es verdaderamente importante: el pasado de Alita y su relación con el futuro y Zalem.

Ahora bien. Los personajes que rodean a Alita son interesantes, al menos algunos como Ido, interpretado por Christoph Waltz, quien es la representación de la bondad y la miseria en que la sociedad se encuentra hundida mientras su exesposa, Chiren (Jennifer Connelly), nunca se define entre una egoísta antagonista o una mujer que se redime de sus pecados todo el tiempo. Los demás sufren de un mal llamado intrascendencia. Hugo es el interés amoroso de Alita y que en pleno 2563, le da el motivo para ser feliz (un drama adolescente que se apega más a una época noventera que futurista).

Con esto, rectificamos lo que ya sabíamos: James Cameron nunca ha sobresalido por ser un buen escritor o creador de historias. Su reconocimiento, bien merecido, se basa 100 por ciento en la narrativa visual. Ese es su fuerte. Y con esto, podemos hablar de los visuales impresionantes de Alita: Battle Angel presentados, sobre todo, en su protagonista. Alita: Battle Angel representa uno de los mejores trabajos de Rodríguez en los últimos años. Sin entrar en detalles, Alita no es una de las mejores adaptaciones de un manga, pero tampoco deja de hacerle justicia a un personaje femenino completo. Otro de sus puntos a favor, como mencionamos, son la secuencias de acción cargadas de violencia (muy al estilo de Rodríguez) y la construcción final del personaje principal en el que se percibe una evolución sutil que da para una segunda parte… En pocas palabras, hay un encanto en Alita y sus ojos gigantes por el cual vale la pena ver esta cinta y sus poco más de 2 horas de CGI.