En 2017, con todos los movimientos de igualdad de género en la industria de la música y el entretenimiento, mismos que fueron consecuencia de las denuncias hacia el productor Harvey Weinstein, comenzaron a abrirse debates y a propagarse discursos de la participación e inclusión no sólo de las mujeres, sino de las minorías en general, en cada uno de los elementos que conforman, en este caso, una película. Guionistas, productoras, editoras, fotógrafas, actrices y directoras… todas a favor de una mayor participación.

El año pasado, 2018, parecía ser el momento perfecto para que los porcentajes aumentaran de forma considerable teniendo en cuenta todo el discurso, pero sobre todo los constantes señalamientos a quien no quería entrar en el juego de la igualdad; es decir, la “vergüenza” de un estudio, por ejemplo, a contratar un hombre para la silla de director en lugar de una mujer si existiera la posibilidad. Sin embargo, las cosas no fueron tan optimistas para las mujeres.

De acuerdo con Variety, un estudio reveló las estadísticas de la participación de las mujeres en Hollywood, y no son nada alentadoras, en específico para las directoras de cine. Si bien aumentaron las posibilidades de ver nombres femeninos en los créditos de las películas en áreas como edición y producción, la realidad es que la dirección y creación siguió comandada por hombres. Según el estudio de la Universidad de San Diego, liderado por la doctora Martha Lauzen (directora del centro para los Estudios de Mujeres en la Televisión y el Cine), las mujeres sufrieron una “radical disminución de representación” en los filmes más comerciales.  

Las estadísticas se leen de la siguiente manera. Sólo 20 por ciento de mujeres trabajaron como directores, escritores, productores, productores ejecutivos, editores y fotógrafos en los 250 filmes más destacados de 2018. En otras cifras, sólo hubo un aumento de 2 por ciento de 18 de 2017. El año pasado, sólo 1 por ciento de las producciones contrataron a  10 o más mujeres en estas áreas, poco frente a 74 por ciento de las películas que contrataron a 10 o más hombres. Las mujeres dirigieron sólo 8 por ciento de los 250 filmes, 3 por ciento menos (11 por ciento) que en 2017. Incluso, los porcentajes disminuyeron si consideramos la participación de las mujeres en 1998 al registrar 9 por ciento.

En resumen, 92 por ciento de las 250 películas, fueron dirigidas por hombres; 73 por ciento no fueron escritas por mujeres; 74 por ciento no tuvo editoras; en 27 y 42 por ciento de ellas, no hubo productoras ni productoras ejecutivas, respectivamente; y la peor, 96 por ciento no contó con mujeres en la fotografía.

El estudio no ofrece evidencia de que la industria del cine comercial haya sufrido de un impacto positivo, el cual fue pronosticado por tantos analistas de la industria en 2017 y 2018. Esta radical disminución de representación femenina no puede ser compensada por los esfuerzos de unos cuantos individuos o un estudio”, dijo Lauzen.

Esta temporada de premios estaremos escuchando pocos nombres de mujeres como el de Karyn Kusama y su filme Destroyer protagonizado por Nicole Kidman; o el de Lucrecia Martel, la argentina que dirigió Zama; Rungano Nyoni, directora zambiana de I am not a Witch; Cristina Gallego por la película colombiana Pájaros de verano; algunos de ellos han recibido mayor atención por lo destacado de su filme; sin embargo, siguen siendo pocos y contados.