La franquicia de Rápidos y Furiosos es una de las más populares dentro de la industria del cine. En 2001 nos presentaron un universo lleno de acción marcado por autos arreglados que eran conducidos por personas que pertenecían a un espectro un tanto marginado de la sociedad. No necesariamente criminales (al menos no como entendemos esta palabra), pero sí sujetos que hacían algunos trabajos para sobrevivir. 

Pero más allá de sobrevivir, los personajes de Rápidos y Furiosos arriesgaban su vida para poder mantener unida a su familia. Y así fue como conocimos a los hermanos Toretto, a Letty Ortiz y a Brian O’Conner. Entre peleas, carreras clandestinas y el riesgo de morir, estos cuatro conformaron una de las familias más unidas que a lo largo de siete películas, vivieron aventuras internacionales para salvar el mundo. 

Le dijimos adiós a Paul Walker en Furious 7, pero Dominic Toretto continúo dentro de la saga no sin antes conocer a personajes nuevos que alimentaron el valor de la franquicia. En la quinta entrega, la familia se enfrenta a Luke Hobbs (Dwayne Johnson), un agente especial de Estados Unidos que persigue a los Toretto y los O’Conner al creer que eran los villanos de la historia. Al final de la cinta, descubre quiénes son y permite que sean libres. 

Hobbs regresó para la séptima entrega dentro de una saga que con el tiempo, se veía mejor planeada, escrita y hasta producida. Al final de esta cinta, apareció Deckard Shaw en un cameo protagonizado por Jason Statham. Este hombre fue presentado como hermano de Owen Shaw, el villano fatal de la película que llega a martirizar a la familia para vengar el daño hecho a su hermano. 

Las apuestas subieron en The Fate of the Furious (la octava producción) cuando Hobbs y Shaw ya se establecieron dentro de la franquicia. Se convirtieron en enemigos pero con un objetivo en común: la familia. El gobierno unió a Hobbs y Shaw junto a Letty para lograr capturar a Toretto, quien fue seducido y manipulado por un criminal de alta tecnología interpretado por Charlize Theron. 

Su relación fluyó bien y fue uno de los puntos más altos de esta cinta. Además, Statham y Johnson son dos de los actores más populares de la industria que siempre se han caracterizado por las películas de acción (Statham siempre será El transportador). Entonces, ¿por qué no darles una película en solitario pero dentro del universo de Rápidos y Furiosos

Así fue como surgió la idea del primer spin-off de la saga, el cual se estrena este viernes 2 de agosto (acá te dejamos la cartelera completa del mes) bajo el título de Hobbs & Shaw. En esta cinta, las autoridades reúnen a estos dos personajes para que una vez más, trabajen juntos en favor de salvar el mundo. Al principio se niegan y sus diferencias plantean un nuevo problema, pero el villano es más fuerte que ellos por separado. ¿La lección? Deben unirse a como dé lugar para salvar el mundo y a sus respectivas familias. 

La premisa de la historia se centra en el personaje de Hattie Shaw, hermana de Deckard, quien “roba” un virus mortal que en las manos equivocadas, exterminaría a la mitad “débil” de la población mundial. Brixton, del otro lado, es un sujeto genéticamente alterado con entrenamiento militar que anda en busca del virus, pero antes de obtenerlo, debe enfrentarse a Hobbs y Shaw en esta cinta que le apuesta más a la comedia (una buena decisión) marcada por las diferencias entre protagonistas. 

Otro punto a destacar es la cantidad de escenas de acción que se ven en pantalla. Hobbs & Shaw es un espectáculo constante de peleas, explosiones, disparos y golpes. Sin embargo y a pesar de apostar por “nuevos” personajes, la esencia sigue ahí. Tuvimos la oportunidad de platicar con Dwayne Johnson sobre esta nueva cinta, y nos aseguró que la parte más importante de Rápidos y Furiosos, se mantiene intacta en este primer spin-off. 

Por acá les dejamos la entrevista con Dwayne Johnson (donde casi obligado), se coló una pregunta sobre su dieta (y sí, hace trampa como todos):