Hablar de los servicios de streaming y su impacto dentro las audiencias es complicado. No solo por el hecho de que cualquiera tiene acceso a ellos, sino por el costo-beneficio, las licencias, inversiones, producciones potenciales y demás. Actualmente, las nuevas generaciones no consumen televisión abierta ni de paga, sino los contenidos de plataformas como Netflix, Amazon Prime Video, Hulu o HBO. Debido a esto es que los gobiernos de varios países está pidiendo que se implementen impuestos, ya que al final fungen como medios de entretenimiento como cualquier televisora o estación de radio.

En un principio la demanda tuvo lugar en la Unión Europea y ahora parece que se aplicará en México. De acuerdo a información de El Economista, Ernesto Contreras, presidente de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), las plataformas de streaming, específicamente Netflix y Amazon, deberían pagar impuestos en México. 

Durante su paso por el Foro de Fondos Públicos de Apoyo a la Producción, Ernesto Contreras dijo que los servicios de streaming operando en el país deben estar sujetos a las disposiciones de la legislación mexicana de derechos de autor y ser obligadas a tributar, destinando los recursos a la producción nacional.

De ser así, tanto Netflix como Amazon tendrían que aumentar sus precios para cumplir con las demandas del gobierno mexicano. Sin embargo, resulta interesante el comentario del presidente de la AMACC sobre los “contenidos nacionales”, ya que ambas plataformas han lanzado contenidos originales mexicanos y de hecho, éstos se producen precisamente en México, así que esa demanda de “invertir en producciones del país” ya estaría más que cubierta. 

Hasta ahora ni Netflix o Amazon han hecho un comentario al respecto, y todavía no es un hecho de que el impuesto vaya a ser implementado. Pero de ser así, más allá de que dichas compañías salgan perdiendo, serían los suscriptores los que se verían afectados.

Por otra parte, Contreras hizo un gran número de demandas, como la creación de una red nacional de cinéticas y salas de exhibición alternativa “que ayude a atenuar la presencia del cine norteamericano”. Tan solo hay que ver lo que ocurrió con ROMA, de Alfonso Cuarón, que está siendo proyectada en cines alternativos y que de acuerdo a la explicación de Cinépolis, no la lanzó en sus cines porque resulta poco rentable proyectar una cinta que saldrá al día siguiente en Netflix. Por lo mismo, la compañía pidió a Netflix retrasar tres meses el estreno del filme, cosa que no sucedió.