Hay distintos tipo de películas “jaladas”. Están los tiburones que vuelan en medio de un huracán y atacan a las personas que intentan refugiarse de aquella catástrofe. “God bless America”, se atreve a decir uno de los personajes cuando logra matar a un enorme tiburón volador con el asta bandera. Del otro lado están las películas que pueden ser exageradas, tienen diálogos que están de más, pero que en realidad funcionan bastante bien. Es más, si no tuvieran esos elementos, no tendrían mucho sentido… Y en ese lugar se encuentra Crawl (Infierno en la tormenta) de Alexandre Aja. 

La premisa de Crawl es bastante sencilla. Una chica llamada Haley Keller debe salvar a su padre después de que un huracán categoría 5 azotara la ciudad de Florida. Cuando Haley llega a la casa, se da cuenta que Dave, su padre solitario, fue atacado por enormes cocodrilos que invadieron la zona después del desastre  natural, lo que complica el rescate y las formas de sobrevivir. 

En esta “pequeña” historia sienta sus bases Crawl, la película de terror perfecta para la temporada. Como mencionamos, algunas de sus secuencias son exageradas y un tanto irrisorias, pero todo sirve en función del personaje principal y su evolución: Haley pasa de una joven con resentimientos, a una mujer empoderada que se siente capaz de romper las leyes de la naturaleza (imposible, pero necesario). 

Quizá todavía no estás convencido de darle una hora y media a Crawl, pero para eso está el drama. Si la acción, los sustos y los cocodrilos (que son bastantes) no fueran suficientes, las tensiones se desarrollan de igual manera con la relación entre padre e hija. Haley es una universitaria que nació con la virtud de saber nadar y moverse bajo el agua. En los momentos de tensión de Crawl, entendemos que Dave era su entrenador y la llevaba constantemente al límite de sus capacidades físicas y emocionales.

Eres un depredador, Haley”, le decía su padre haciendo referencia no sólo a la hora de nadar y competir, sino como una lección de vida en general. Esta intensidad y algunos otros problemas familiares, rompen la relación entre Dave y Haley hasta convertirse en desconocidos. Esto ayuda a que la sobrevivencia sea más complicada y, por ende, entretenida. Es decir, si miles de cocodrilos no capturan tu atención, entonces el drama padre-hija lo hará de alguna y otra forma.  

No hay falla con Crawl. Alexandre Aja, quien ya tenía experiencia en el terror y suspenso (Piraña es una de sus películas más populares) logra conjuntar a la perfección el drama interpersonal de los únicos dos personajes que importan (lo decimos porque desfilan una serie de personajes secundarios que ni sus nombres conocemos) y la tensión/terror que trae consigo la presencia de enormes cocodrilos. 

Aja logra que el huracán y el desastre natural, sea un personaje más que nos mantiene a la espera de muchas otras cosas: más cocodrilos, la destrucción de la casa y revelaciones sentimentales de Dave y Haley. Nuevamente… Todo está ahí por algo y todo está en función de la historia, la cual pretende ser entretenida. 

Haley es interpretada por Kaya Scodelario, a quien recordamos como Effy en Skins. Scodelario es bastante asertiva en la intensidad de cada una de sus emociones, incluso cuando es mordida sin salir demasiado herida (no les queremos decir cuántas veces). Se siente la necesidad de sobrevivencia en su personaje, pues logramos conectarnos con Haley a un nivel emocional, pero también como un personaje de riesgo cuyas probabilidades de sobrevivir se reducen con el tiempo. 

Algo similar, pero menos fuerte, sucede con Dave, interpretado por Barry Pepper. Dave es un hombre divorciado que asume su responsabilidad en el fracaso de su matrimonio. De alguna forma se castiga a sí mismo en la soledad de su casa en Florida e, incluso, en el hecho de que ignora los avisos de evacuación del huracán. A lo largo de la película, Dave lleva al límite a su hija. Sin embargo, va más allá cuando en medio de la tragedia, le dice: ¡Tú puedes con esto. Eres más rápida que ellos”… e invita a su hija a que nade entre cientos de cocodrilos asesinos. 

Un cocodrilo alcanza (bajo el agua), una velocidad de 20 mph mientras el mejor nadador del mundo, Michael Phelps, registra como punto máximo 6 mph. Haley podrá nadar muy rápido, pero tampoco es Aquaman. Sin embargo, está de más criticar este tipo de escenas. Crawl es una película que no puede prescindir del personaje principal (tal vez de alguno de ellos), pero no el que dirige su historia. 

En lo que sí podemos reflexionar es en Dave y el lugar que consiguió como el peor padre del año. De eso no hay duda. Pero esa clase de diálogos deben estar en Crawl por obligación y en función de lo que el espectador necesita ver si les están presentando a una chica que sobrevive (herida) entre cocodrilos asesinos. 

Paramount decidió, en Estados Unidos, no dar funciones especiales de Crawl para críticos. La razón es un misterio, pero sacamos un par de conclusiones. La primera es que temían críticas en extremo negativas para una película que te hace voltear la cabeza con una sonrisa, pero no sin antes haberte asustado. En eso se lleva un punto a favor. En segundo lugar, porque no hay mucho qué decir de Crawl: no hay reflexiones ni lecciones aprendidas, tampoco discursos claros que se apeguen a las necesidades de la sociedad en la actualidad… 

Crawl es una de esas películas jaladas (si encontramos otra palabra, la suplimos), pero una maravillosa que funciona con la temporada y rompe con las cintas de terror que hemos visto en lo que va del año y lo que nos espera para la segunda mitad de este 2019. 

Consejo para ir a verla: abran su mente, diviértanse y piensen que Crawl tiene el firme propósito de entretenerte, hacerte pensar que todo es ridículo y desear que nuestra protagonista se salve.