Por Olympia Ramírez Olivárez

Cuando un neófito lector comienza su trayectoria hacia la literatura, una larga lista de autores y obras desfila ante el iniciado: Lovecraft, Christie, García Márquez, Burgess, Rulfo, Eso, La historia sin fin, El principito, por mencionar algunos nombres y títulos. Esta lista está sujeta a cambios, excepciones y extensiones; sin embargo, el autor al cual todos —me doy licencia de generalizar de esta manera— debemos enfrentarnos es Edgar Allan Poe. El poeta estadounidense, sin importar la edad o el número de obras consumidas de sus víctimas, resulta ser una de las figuras más interesantes dentro del mundo literario; la oscuridad presente, tanto en su obra como en su vida, lo convierte en uno de los autores predilectos para consumir. 

Bernardo Esquinca en Las increíbles aventuras del asombroso Edgar Allan Poe (Almadía, 2018) toma al decadente escritor romántico para convertirlo en un héroe: lo baja del pedestal literario para explotar sus habilidades detectivescas así como su aguda intuición. La novela se estructura de manera fragmentada tanto temporal como espacialmente, donde encontramos tres historias: en la primera, Poe se encuentra en la universidad, donde trata de llevar a cabo su pasión por la poesía mientras, como buen adolescente rebelde, descubre el sentido de la vida al igual que su pasión por las letras; la segunda, un grupo de esclavos, liderado por Nat Turner — mejor conocido como El Profeta— buscan el “día de liberación” aun si  llegan a las últimas consecuencias al tratar de alcanzarlo; la tercera, muchos años después de las dos ya mencionadas, el escritor se reúne con P. T. Barnum para ayudarle a conseguir más público y, posteriormente, a recuperar a su hija, Cordelia, quien ha sido secuestrada.

A partir de estas tramas, Esquinca, a manera de fanfiction, crea un nuevo Edgar Allan Poe, uno que no se resiste ni al misterio ni al peligro y que sale por completo de la imagen decadente con la que éste se identifica.

En este relato Poe se transforma en un héroe detectivesco que recuerda a la película El cuervo: guía para un asesino (Estados Unidos, 2012), protagonizada por John Cusack. Ambas representaciones del escritor son casi idénticas: sombrío, incomprendido, misterioso, sediento de aventuras y con una gran pasión por la literatura. Así como en la película, resulta emocionante y nostálgico comparar a los personajes a lo largo de sus peripecias. La tarea del lector, o espectador, es descubrir una a una las referencias a su obra así como la manera en la que cada uno de los hechos inspiró al poeta a escribir los textos que, años después de su muerte, lo llevarían a ser reconocido como uno de los más grandes escritores estadounidenses. Las increíbles aventuras del asombroso Edgar Allan Poe apelan al conocimiento general del autor en cuestión y de su obra para crear un ambiente nostálgico: llevar al lector hacia sus primeros encuentros con él mismo

El Edgar Allan Poe que Esquinca construye en esta apropiación pertenece, en parte, a la usual y decadente imagen que ha caracterizado al poeta: alcohólico, fúnebre, enigmático. A pesar de ello, una de las características que sobresalen del personaje principal, y que no encontramos en otras representaciones, es su entusiasmo y optimismo ante los infortunios que se le presentan, resultado de su idolatría por otro gran autor romántico: Lord Byron. Como buen adolescente, Poe justifica su rebeldía con ideales como el valor, la entrega total y devota  a una causa, el arte como salvación del alma humana y el ver la vida como el enigma más grande por resolver. A pesar de que muchos de los que rodean al poeta no entienden el porqué de sus acciones, éste continúa sin importar lo que los ojos ajenos piensen de él. De este modo, se construye un Edgar Allan Poe diferente a otras imágenes creadas con anterioridad: ahora no es el joven poeta apasionado muerto en vida, sino un héroe romántico que, aunque incomprendido por los demás, luchará por aquello que sea correcto de acuerdo a sus ideas.

El más reciente relato de Bernardo Esquinca juega con la imagen convencional que se ha creado a lo largo de los años para crear con él una historia que coquetea con los relatos que lo llevaron a ser reconocido en todo el mundo. Esquinca crea una historia detectivesca, de aventuras y misterios que reúne lo histórico, lo biográfico y lo fantástico para renovar a este famoso personaje literario.

Foto: Bernardo Esquinca, Las increíbles aventuras del asombroso Edgar Allan Poe, Almadía, 2018.