Hay una fascinación mediática, si quieren inconsciente, alrededor de la muerte y la violencia, de las formas en cómo se presentan y desarrollan personajes que llevan a un fin violento y, casi lógico, de muerte en la industria del entretenimiento (y aquí es importante ser específicos en relación a cómo y dónde se presentan estas historias). Sin embargo, no es un fenómeno de la actualidad, lleva poco más de 20 años que empezamos a consumir estos personajes de una forma distinta, con un interés más allá de sus acciones, sino pensando en el porqué, la historia detrás.

O.J. Simpson es el mejor ejemplo de ello. En junio de 1994, se acusó al exjugador de la NFL de haber asesinado a su esposa y un amigo de ella (quien se declaró era su amante). Simpson fue sometido a una persecución que se televisó en vivo, dando paso (de acuerdo con los especialistas) a los programas de telerrealidad mejor conocidos como reality tv, un formato que ahora domina la televisión. El caso de O.J. Simpson se volvió un tema de relevancia nacional en Estados Unidos, y los medios cubrieron cada uno de los aspectos: los testigos, la presentación de las armas, la posible inocencia de Simpson, la violencia y la muerte.

De acuerdo con Oliver Stone (en entrevista com IndieWire), este fue el principio de una nueva forma de consumir la violencia y los personajes que la protagonizan. Fue ese mismo año, en 1994, cuando este director liberó Natural Born Killers, escrita por Quentin Tarantino, una película protagonizada por Woody Harrelson y Juliette Lewis como dos psicópatas, dos asesinos en serie que encarnan una versión moderna de Bonnie y Clyde.

Los dos personajes eran sucios, pasionales, y demasiado psicópatas para la realidad. Sin embargo, el punto más destacado de Natural Born Killers fue en relación a la percepción de los medios dentro de la película y cómo glorificaron a estos dos personajes: había una fascinación alrededor de ellos, de su amor, de la forma en que seleccionan a sus víctimas, al grado de que se convierten en ídolos. Cualquier parecido con la realidad, no puede ser mera coincidencia… y Stone lo sabe.

Este 2019 se cumplen 25 años del lanzamiento de Natural Born Killers, y el filme se presentó en 35 mm en el Beyond Fest de Los Ángeles, California, y por tal motivo, es que se dio la entrevista relacionada al filme y su importancia. En 1994, de alguna manera, se escribieron dos personajes románticos, criminales al final, con trastornos mentales que no es que desconociéramos, sino que nunca habíamos visto con tanta crudeza y cinismo en la pantalla…

En 1990, sentí que los medios estaban cambiando, especialmente en cuanto a la cobertura de la violencia. Siempre existió, pero se hizo más evidente cuando sucedió el juicio de O.J. Simpson. Nunca había visto algo así…. No creo que alguna vez la televisión haya hecho tanto dinero como con eso, y no creo que se repita“, dijo. Natural Born Killers fue señalada por su representación de ambos personajes y las probabilidades de incitar la violencia después de una presentación romántica…

En marzo de 1995, dos jóvenes amantes llamados Ben Darras y Sarah Edmondson, después de ver la película, decidieron imitar las acciones de los protagonistas. Esta es una de las razones por las cuales Joker ha sido tan criticada con su clasificación R y la presentación de un personaje con trastornos mentales que se torna violento (violencia con armas) después de muchos años de ser ignorado por la sociedad y el sistema.

Oliver Stone no ha visto Joker, al menos no hasta el momento de la entrevista. “Estamos viviendo en una época del Joker. En términos de sensacionalismo y violencia, imagino que es la misma amenaza en ese sentido que ‘Natural Born Killers’“. La conclusión de Stone va más allá de la “responsabilidad” de ciertas películas de incitar a la violencia, o manejarla de alguna manera. Para él, es una forma de predecir el futuro, lo que va a suceder, la violencia que se vive en la realidad y “la televisión americana“.

La ves en todas partes“, dijo, No estoy diciendo que es lo que yo quiero ver, pero la realidad es que el futuro está lleno de muerte. ‘Natural Born Killers’ termina con ‘The Future’ de Leonard Cohen“.