John Wayne es uno de los actores más populares de la industria del cine. Se convirtió en un ícono de la cultura popular de la época desde que comenzó su carrera en la década de los 30. Y así, con tan sólo algunos papeles, fue la imagen del hombre americano, de lo masculino, lo rudo y lo western. John Wayne murió el 11 de junio de 1979, dejando un enorme legado en el cine y la industria del entretenimiento en general gracias a cintas como True Grit, Sands of Iwo Jima, Riders of Destiny, entre otras.

Ahora, el actor se ha convertido en tema de conversación y críticas por parte de usuarios de redes sociales. ¿La razón? Salió a la luz una entrevista de 1971 con Playboy en la que habla de su apego a algunas ideologías nazi como la supremacía blanca. Y no sólo eso, también habló contra la libertad sexual y política. Wayne era uno de los conservadores más populares de la época, un anticomunista y antisocialista, un individuo a favor de la guerra de Vietnam que, como mencionamos, también representó la masculinidad. Así que, después de todo, no es de sorprenderse, ¿o sí?

Habló del cine y sus “perversiones” en películas como Easy Rider y Midnight Cowboy, esta última protagonizada por John Voight y Dustin Hoffman en la que uno de ellos, vaquero de origen, se lanza a Nueva York para prostituirse. Describió los personajes como un “par de maricas”.

Con tantos negros”, respondió a una pregunta sobre Angela Davis, “existe un poco de resentimiento en cuanto a sus desacuerdos, y posiblemente son correctos. Pero no podemos todos, de repente, ponernos de rodillas y cambiar todo hacia el liderazgo de los negros. Creo en la supremacía blanca hasta que los negros sean educados para ser responsables. No creo en darle autoridad y posiciones de poder y juicio a personas irresponsables”.

Y siguió con la comunidad afroamericana y su “educación”: “¿De qué sirve que les des clases de álgebra o cálculo si no saben contar? Debe haber una base. No me siento culpable por el hecho de que cinco o 10 generaciones atrás, estas personas hayan sido esclavos”. Y se siguió con los nativos americanos, quienes jugaron un papel central en los western que lo hicieron famoso: “No me siento mal por haberles quitado el país, si es lo que preguntas. Nuestro tan llamado país robado fue sólo cuestión de supervivencia. Hubo muchas personas que necesitaban nuevas tierras y los indios fueron egoístas tratando de resguardarlas para ellos”.

Pero, ¿por qué es tan sorprendente si Wayne era conocido por esto?, ¿por qué vuelve a ser un tema en la actualidad?

Las razones pueden variar, pero estamos hablando de una actualidad en la que las opiniones están muy divididas y poco argumentadas en relación con el racismo, discriminación y violencia. No sólo en Estados Unidos, sino en gran parte del mundo; sin embargo, este país siempre ha servido como punto de quiebre. Fuera de la nación más poderosa del mundo, tenemos una idea de cómo es su estructura política y social. Pero es eso, sólo una idea que se ha construido con base en las novelas, el cine y las series de televisión, sobre todo. Con el surgimiento del concepto de “sueño americano” en la primera mitad del XX, en el mundo se difundió la imagen de la América libre, democrática y como un espacio lleno de oportunidades para cualquiera sin importar su condición económica y su procedencia.

De aquí proviene, en gran medida, el flujo migratorio hacia Estados Unidos y por el cual se ha dicho en muchas ocasiones que se trata de un país construido por migrantes. Hoy, la realidad no es muy distinta en ese aspecto. Aquel país del norte sigue siendo el lugar de cobijo para los más desprotegidos; sin embargo, ha dejado de ser es nación justa y de libre pensamiento que se creía.

Estados Unidos, en pocas palabras (y como muchos países del mundo), también es racista. Y esto no es un tema que se relacione únicamente con los republicanos y los demócratas. Es bien conocida la rivalidad entre estos dos partidos, pero también han tenido sus momentos de convenio inconsciente. Los republicanos hablan constantemente de regresar el país a sus orígenes (porque muchos de ellos no saben que surgieron de un proceso de colonización y que esas tierras primero fueron de nativos americanos); es decir, sacar a todos los migrantes (porque no saben que no sólo son latinoamericanos o musulmanes).

Y los demócratas, sin darse cuenta tal vez, los han ido sacando de a poco. La administración de Barack Obama registra la mayor cantidad de deportados, un total de tres millones mientras Ronald Reagan, un presidente republicano de los 80, creó una amnistía o reforma  migratoria que cobijó a millones de indocumentados. La llegada de Donald Trump ha puesto en jaque a ambos partidos, y de paso, a la sociedad americana y su terrible imagen ante el mundo que ahora se proyecta con la entrevista de John Wayne.