Victor Hugo Green fue un empleado del servicio postal de Estados Unidos autor de The Negro Motorist Green Book o The Green Book a secas, una guía de viajes para la comunidad afroamericana escrita en la década de los 30. Este directorio les indicaba en qué lugares tenían derecho o estaba permitida su entrada para comer, ir por un trago o dormir, entre otros servicios. La publicación y actualización de esta guía, de 1936 a 1966, tenía como objetivo ayudar a los afroamericanos a convivir durante las leyes de Jim Crow.

Este libro le da nombre al último largometraje de Peter Farrelly protagonizado por Viggo Mortensen y Mahershala Ali. Mortensen, con su capacidad extraordinaria para los acentos, da vida a Tony Vallelonga, conocido como Tony Lip, un italoamericano del Bronx que gracias a su trabajo en el Copacabana de Nueva York, uno de los cabarets más importantes de la época, conoció a muchas personas de poder político y de la industria del entretenimiento. Por otra lado, Mahershala interpreta a Don Shirley, un afroamericano prodigio del piano que tuvo la oportunidad de estudiar en conservatorios de música internacionales, actuar con distintas orquestas y componer grandes sinfonías, cuartetos de cuerdas y piezas para piano, entre otras cosas.

‘Green Book’, una crítica divertida que falla en la presentación de sus personajes

Green Book está basado en una historia real entre estos dos hombres y la forma en que construyeron su amistad en una época particularmente difícil y violenta para la comunidad negra como consecuencia de la segregación racial. La película está basada en el testimonio de Nick Vallelonga, hijo de Lip, y supuestas entrevistas a los personajes principales reales. Con base en esto, Shirley contrata a Lip como su chofer y guardaespaldas durante una gira musical de dos meses por el sur de Estados Unidos en los 60. The Green Book apenas si aparece en el filme. Se hace referencia a él un par de veces; sin embargo, es la representación del discurso de odio de la época y la memoria de una nación de migrantes y víctimas que, por si fuera poco, llegaron de forma involuntaria al país del sueño americano.

Los estados sureños durante los 60 y a la fecha, mantienen ciertos ideales propios de los confederados. Las comunidades del sur en el siglo XIX basaron su economía en la mano de obra esclava conformada por negros migrantes (esclavos africanos). Cuando Abraham Lincoln se convirtió en el presidente 16 de Estados Unidos en 1981, buscó abolir la esclavitud a través de la Proclamación de Emancipación. Con esto, comenzó el proceso de separación de la Unión y la Guerra Civil entre el ejército de los estados Confederados (como Carolina del Sur, Alabama, Virginia, Georgia, entre otros) y las fuerzas federales, conocidos de forma despectiva como yankees.

‘Green Book’, una crítica divertida que falla en la presentación de sus personajes

Mahershala Ali como el doctor Donald Shirley y Viggo Mortensen como Tony Vallelonga.

Green Book nos presenta en un principio a un Tony con algunos indicios de racismo. Cuando su esposa Dolores contrata a dos plomeros de color para arreglar algo en su casa, les ofrece agua. De forma inmediata, Tony tira los vasos a la basura. Con esto, Farrelly nos habla sobre las pocas probabilidades de que este personaje entable una “amistad” con un negro; sin embargo, pronto su actitud queda atrás cuando el dinero aparece de por medio frente a un hombre desempleado y la norticia de que Shirley está dispuesto a pagarle lo que pide por ausentarse dos meses de su familia y “defender”, cuidar y trabajar para un afroamericano en territorio enemigo.

Tony Lip es un bruto. Es vulgar, se expresa mal y es ignorante en contraste a sus cualidades de un hombre fiel, trabajador, paciente y con la labia (de aquí el Lip) necesaria para convencer a cualquier persona. Sin embargo, a lo largo de la película, logra darle una lección de humanidad a Shirley y de paso, algunas clases de música afroamericana, así como presentarle el delicioso sabor del pollo frito, dos elementos propios de “su gente”. Y aquí es donde surge la primera duda: ¿Acaso un blanco de ascendencia italiana le podría enseñar a un hombre negro a ser negro? En Green Book es posible por más indignante e imposible que parezca para algunas audiencias (como la familia del mismo músico).

‘Green Book’, una crítica divertida que falla en la presentación de sus personajes

Soy más negro que tú”, le dice Tony haciendo referencia a que ha vivido en el mismo barrio toda su vida y le cuesta trabajo llevar comida a su mesa todos los días. No sin antes haberle presentado a Aretha Franklin y un par más de nombres que construyeron el estereotipo de músico negro, aquel que toca el piano a toda velocidad con un trago encima y se para de su asiento.

Por otro lado, Don Shirley es un hombre educado y de mundo. Domina varios idiomas, es una eminencia, viste y se expresa como un hombre blanco poderoso y busca, a toda costa, vivir como aquellos para los que toca y le aplauden, pero que al momento de bajarse del escenario, lo vuelven a ver como cualquier otro negro. Y si Tony Lip le da una lección, Green Book falla en devolvérsela. Shirley, el hombre de color que quiere ser blanco, se humaniza y voltea a ver a sus hermanos mientras Tony simplemente aprende a no utilizar los adjetivos más despectivos para el que ahora es su amigo.

‘Green Book’, una crítica divertida que falla en la presentación de sus personajes

Green Book es una película que refleja las partes sociales más vulnerables de Estados Unidos. Resulta importante en una época en la que el equilibrio entre sociedades en el país está a punto de llegar a un quiebre con la Casa Blanca presidida por un hombre “medio racista” que recibe el apoyo de grupos de odio. Y en esta parte, la película de Farrelly es un drama con tintes de comedia que logra hacer su crítica necesaria y un repaso histórico necesario. Sin embargo, el director recurrió a los patrones demasiado hollywoodenses a la hora de presentar a sus personajes.

Shirley es un hombre demasiado humano cuyo punto más alto se da cuando reconoce que no sabe quién es: No soy lo suficientemente blanco, ni lo suficientemente negro, ni lo suficientemente hombre“. La presentación de este personaje se apega a una presentación de la realidad necesaria. Sin embargo, su desenlace rompe con esa posibilidad de identificarse con sus audiencias cuando la lección de vida de Tony domina su vida. Y con esto no queremos decir que está mal, sino que la ruptura se da demasiado pronto y demasiado fácil.