El escenario del Teatro Shakespeare nos logra transportar a la fría Rusia de finales del siglo XIX en El Jardín de los Cerezos para contarnos la inevitable venta de una hacienda, que es famosa por tener cientos de árboles de ese tipo y la cual es subastada para pagar las deudas millonarias de sus dueños.

La puesta en escena, adaptada y dirigida por Angélica Rogel, nos presenta personajes con los que uno se puede identificar fácilmente. Como Andrea, una mujer que despilfarra su dinero en préstamos, viajes y cosas innecesarias, con tal de llenar su gran vacío emocional. O a su bella hija Ana, quien constantemente vive el yugo de su madre y hace todo lo que sea necesario con tal de verla feliz.

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También hay personajes como la dulce y servicial Duna, sirvienta de varios años de la familia. El soñador Peter, empleado que con base en sus estudios universitarios aspira a una vida buena al lado de Ana. Varia por su parte es la hija adoptada que trabaja en la hacienda y siempre está al pendiente de ella. El tío Leonardo, adicto a los juegos de azar y a la buena vida que le cuesta un poco dejar y Alex, un ex empleado quien al final, se convierte en una especie de villano en la historia.

La obra de teatro tiene una ambientación sencilla. Un par de muebles, unas sábanas y unas cuantas hojas de otoño son suficientes para transportarnos a cada escenario que la historia plantea. Incluso uno puede oir los pajaros cantar en su cabeza cuando uno de los personajes menciona la presencia de ellos, pues no usan efectos de sonido.

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Las actuaciones de cada personaje te hacen reír y llorar en el momento adecuado. El Jardín de los Cerezos nos muestra lo doloroso que es perder algo que es parte de tu vida y cómo nuestra naturaleza nos hace aferrarnos a esas cosas, cuando al mismo tiempo nuestra procrastinación y errores han sido los causantes de todos esos males.

Esta representación teatral nos muestra situaciones en la que probablemente muchos hemos estado involucrados porque, ¿quién no ha esperado que algún milagro le caiga del cielo en lugar de buscar una solución más acertada? De igual forma nos deja en claro lo importante que era para la aristocracia rusa de ese entonces el mantener un estatus social, al grado de permitirse perderlo todo antes de tener una apariencia humilde. Muchos años han pasado, cosas han cambiado pero nuestra naturaleza es la misma. Esa es la enseñanza que en dos horas nos deja El Jardín de los Cerezos.

Si te interesa ver esta gran obra de teatro, las funciones estarán disponibles en el Foro Shakespeare hasta el domingo 7 de enero del 2018 (excepto en Navidad y Año Nuevo). Los boletos se podrán adquirir en las taquillas del lugar y tienen un costo de 350 pesos.