Si vis pacem, para bellum”, que se traduce en un “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”. Esto es lo que dicta una conocida frase latina llena de sabiduría y profundidad y que se aplica a varios aspectos de la vida del hombre, no sólo al sentido literal en cuanto al dominio de la violencia en el ser humano.

Sin embargo, esa sabiduría y profundidad de la frase, resultan ser las dos grandes ausentes de la tercera entrega de John Wick. Y en realidad, no hacen falta. Cuando decimos que John Wick: Parabellum carece de sabiduría, no es una ofensa ni una descripción negativa del filme, sino todo lo contrario, y para comprenderlo, hace falta hacer una distinción. La grandeza del universo de John Wick, no sólo de este Chapter 3, está muy lejos del storytelling y se centra, naturalmente, en su destreza visual y sonora.

La primera película de Wick, salida en 2014, nos presentó a un asesino retirado que pierde a su esposa después de atravesar una enfermedad terminal. Ella, antes de morir, le regala un cachorro que la represente de alguna manera en la vida de John, quien intenta llevar una vida cotidiana fuera de los códigos de asesinos en el mundo. Sin embargo, hemos de decir que John Wick, de alguna manera, hizo el cambio en su vida durante cinco años en orden de vivir con su amor. ¿Acaso negó su propia naturaleza? La respuesta, al final, no importa.

Un grupo de niños ricos hijos de mafiosos rusos, atacan a Wick, le roban su auto y de paso, matan a Daisy, el cachorro que le dio su esposa. Esta es la gota que derrama el vaso y trae de vuelta a Baba Yagá, el asesino más letal del mundo que por supuesto va a cobrar venganza contra estos punks (como les diría Dirty Harry) idiotas que despertaron a la bestia. Todo mundo sabe que John Wick es letal y quien se enfrente a él, va a morir. No hay opciones.

Para no hacer el cuento largo, porque no lo es, John Wick escala en su venganza hasta llegar al límite impuesto por la Orden, aquella sociedad secreta que dirige los códigos de conducta del mundo criminal. Wick, en el Hotel Continental, un lugar consagrado, asesina a uno de los altos mandos. Está de más decir que este espacio es neutro y está prohibido atacar ahí sin importar las razones de pelea. De este modo, con Wick como un traidor a las reglas de la Orden, se pone precio a su cabeza: 14, luego 15 millones de dólares para quien logre asesinar a Jonathan Wick.

Y aquí, en la persecución de nuestro protagonista y en su redención, se encuentra John Wick: Parabellum, película que toma su nombre, precisamente, de ese “prepárate para la guerra. Ahora bien. Dejahttps://media.giphy.com/media/55iss40MspuWV7dStP/giphy.gifremos de lado esa búsqueda interior de Wick y sus famosas “Consecuencias” para hablar de lo que realmente vale la pena en la película: el ritmo, la intensidad visual y lo agotador (se siente el dolor) que resulta ver a nuestro héroe trágico enfrentarse sin tregua a cientos de asesinos de todo tipo.

Sorprendentemente, John Wick es una excepción a la regla que hemos de agradecer. Con el paso del tiempo y el desarrollo de su universo, no se hace más cansado y más repetitivo, sino que logra superarse a sí mismo hasta llegar a una  tercera película que se desborda en acción, balas, sangre, cuchillos, bailes, americanismos, chistes y diversión.

No todas las películas nos tienen que llevar a un lado profundo y reflexivo, y John Wick, claramente, no es el filme que nos introduce a un análisis de la violencia y los medios del hombre para cumplir su venganza. No nos importa qué llevó a Wick a asesinar a medio mundo. Nos importa más cómo lo hace y sobre todo, cómo se ve. Y Parabellum se ve bastante bien, demasiado bien en un baile de peleas y muertes poco piadosas en las que contribuye cualquier cosa al alcance de John, ya sea un cinturón, un hacha, una vitrina y hasta un caballo.

El universo de John Wick centra su premisa en venganza y amor, pero poco se dice sobre ello. En las casi dos horas de Parabellum, escuchamos a Keanu Reeves en uno de sus más grandes personajes, decir pocas veces que quiere vivir para recordar a su esposa, a quien amó con la vida. Ese par de veces son suficientes, para nosotros, para sentar las bases filosóficas que persiguen al personaje principal.

Siempre viene algo más que define la continuidad del protagonista, el cual deja su cúmulo de emociones en segundo plano para dar prioridad a la intensidad visual que se ve en la pantalla. Cuando decimos que John Wick: Parabellum es divertida, no estamos mintiendo. Conocimos a Wick, como mencionamos, a partir de la muerte de su perrita y esto es suficiente para burlarse constantemente de las terribles consecuencias que ha de pagar.

¿Todo por un perrito?”, le preguntan a alguien cuyo historial suma cientos de personas asesinadas. O cuando Sofia, el personaje de Halle Berry, lo ayuda en una pequeña misión junto a sus dos perros entrenados para ser armas mortales. A uno de ellos, con la ternura de un perro, le disparan, desatando la ira de Sofia. “Te entiendo”, atina a decirle John Wick cuando ahora, por defender a su perro, deben matar a cientos de guardias.

Pero así es John Wick y así nos gusta, con una simpleza que nos obliga a pensar que hay algo más, y en el proceso en que  descubrimos sí existen esos secretos filosóficos, nos divertimos bastante con un montón de golpes y ataques que hace mucho no se veían, al menos no tan bien orquestados, en las películas de acción.

Chad Stahelski se pone de nueva cuenta como director, una decisión ciertamente acertada. Este hombre, quien empezó en la industria como un doble, sabe de lo que está hablando y entiende que el encanto de una película de acción reside únicamente en sus visuales, en el dominio de los escenarios en los que se pelea, en el actor que debe aprenderse una coreografía y en el sonido penetrante de un puñetazo, un cuchillo en el aire y la respiración de quien está a punto de perder la vida.


¡Por cierto! Tenemos un póster autografiado por el crew de ‘John Wick: Parabellum‘ y queremos que te lo lleves a casa. La cosa va a estar así. Aquí abajo te dejaremos un Quiz, el cual deberás contestar a la perfección para después mandarnos una captura de pantalla de tu calificación perfecta a [email protected]. De asunto escribe ‘Póster John Wick’, y en el cuerpo del mail dinos por qué te quieres llevar este cuadro a casa.

Tienes hasta el 17 de mayo a las 9pm para participar.

Foto: Cortesía

El que mande las respuestas correctas primero, se lo gana.