La categoría de Mejor Película Extranjera es una de las más importantes de los premios de la Academia, pero al mismo tiempo es considerada como una de las nominaciones secundarias. Y en realidad, se trata de una selección de producciones internacionales injusta que, al final, sólo presenta cinco títulos de entre cientos de propuestas en cientos de idiomas y con cientos de realidades que valen la pena ver.

Italia (¡Gracias, Federico Fellini!) es el país con mayor número de galardones en esta categoría de entre las que destacan La grande belleza de Paolo Sorrentino; La vida es bella de Roberto Benigni; Cinema Paraíso de Giuseppe Tornatore; Amarcord, 8½, Las noches de Cabiria, La Strada de Fellini junto a otras tantas de Vittorio De Sica. A este país le sigue Francia, España, Japón, Suecia y otras naciones.

¿Qué hay de Latinoamérica? Por acá se han llevado tres Oscar, dos para Argentina y uno para Chile de 2018 con Una mujer fantástica de Sebastián Lelio. México es el país de la región que más ha recibido nominaciones en esta categoría, un total de seis, pero nunca se ha llevado ninguna.

Este 2019, en la edición 91 de los Oscar, es la primera vez que México se pone como el favorito de esta categoría con ROMA de Alfonso Cuarón. Sin embargo, la competencia no es fácil con filmes en representación de Polonia, país que en caso de ganar, se llevaría su segundo Oscar con el mismo director; Japón con el que sería su quinto premio; Alemania con su tercer galardón; y Líbano que, como México, nunca se ha llevado un Oscar. Cabe destacar que este Oscar se lo lleva el país, no el director ni los productores como en la categoría de Mejor Película.

Con todo esto, les dejamos una breve reseña de cada una de las películas nominadas en Mejor Película Extranjera, para que vayan haciendo sus apuestas de cuál de todas podría –o debe, para muchos– llevarse el premio Oscar a nivel internacional.

Cold War

Polonia

Del 21 al 28 de febrero en Cineteca Nacional

Pawel Pawlikowski le dio el primer Oscar a Polonia en 2015 con el drama en blanco y negro titulado Ida. Ahora, regresa a la Academia con Cold War, un drama nuevamente en blanco y negro que ha recibido otra nominación al Oscar en Mejor Fotografía para Lukasz Zal y Director para Pawlikowski. Se trata de un drama ambientado en la Polonia después de la Segunda Guerra Mundial cuando el comunismo llegó al país. Cold War sigue a Zula y Wiktor, una cantante y un músico que se enamoran, pero están destinados a vivir separados.

La tranquilidad de Wiktor y la energía de Zula, se mezclan en un escenario cargado de opresión y falta de libertad que sólo podía ser presentado de forma monocromática. Estos dos colores le dan a las audiencias la posibilidad de interpretar el mundo de dos amantes a su manera y con la intensidad que sea necesaria.

Cold War se construye, por ende, en imágenes, con una narrativa visual, más que en diálogos. Y también se define de una forma musical más que en sus personajes. En un principio, la cinta obliga a las audiencias a sentirse en un documental sobre el folclore polaco para dar paso, de forma directa, a una historia de amor que lleva como pretexto la Europa de los 40 y 50, pero sobre todos los paisajes de Polonia. Esta cinta, como ha platicado su director, está basado vagamente en la historia de amor e infortunio de sus padres.

Shoplifters

Japón

Del 21 al 28 de febrero en Cineteca Nacional

Hirokazu Kore-eda es uno de los directores japoneses más destacados a nivel internacional y su última película, Shoplifters, es la prueba no sólo de su grandeza, sino de cómo un cineasta puede levantar su filmografía hasta el punto más alto.

Esta cinta nominada se llevó el máximo galardón del festival más prestigioso del mundo en 2018, la Palma de Oro en Cannes, y ahora llegó a los Oscar como una tercera opción de ganador. Shoplifters es una película de realidades, y aquí es donde radica su importancia frente al historial fílmico del director a pesar de siempre dar una perspectiva humanista con sus personajes.

La película nos presenta a la familia pobre que se dedica a robar artículos de tienda. Toda su vida cambia cuando se encuentran en el frío de invierna, a una pequeña niña con señales de abuso. La llevan a su casa para compartir comida, pero nunca la regresan. De este modo, comienza una búsqueda nacional de la niña que pone a prueba la unión familiar.

Las posibilidades de Shoplifters para llevarse el Oscar son pocas frente a la cobertura mediática que ha recibido Cold War y aún más, ROMA. Sin embargo, se trata de un drama familiar que muchas veces se ha visto en el occidente, pero que ahora se reinventa con la presencia del estilo fílmico japonés y las tradiciones de oriente que siempre hemos visto en las películas de Hirokazu Kore-eda.

Capernaum

Líbano

Del 21 al 28 de febrero en la Cineteca Nacional

Las películas de Medio Oriente, al menos la mayoría, siempre guardan un dramatismo relacionado a las secuelas de una zona en conflicto, la pobreza y las consecuencias de esta sobre la infancia (así como sus proyecciones a futuro). Los ejemplos más famosos son, acaso, la producción iraní Niños del cielo del 97 y Las tortugas pueden volar de 2004.

Y ahora, se agrega una cinta más a esta línea temática con Capernaum de Nadine Labaki, una película libanesa que pone a los niños al centro de la trama. Este filme nos presenta a Zain, un niño de 12 años de Beirut que termina en una prisión del país. La historia comienza con con la “venta” de su hermana en matrimonio, de 11 años, al hijo de un hombre poderoso.

Cuando se presenta ante la justicia, Zain tiene la opción de demandar a sus padres por haberle dado vida, y exige ante la justicia que no tengan más hijos en un mundo que no pueden manejar ellos mismos.

O en otras palabras, en un mundo de pobreza del cual no pueden salir y cuyas consecuencias debe pagar un hijo inocente. La vida llena de crudeza de Zain, lo hace madurar más de lo que su edad le permite, convirtiéndose en un niño agresivo y cínico en un mundo que necesita inocencia.

ROMA

México

Del 21 al 28 de febrero en la Cineteca Nacional

ROMA ha sido vendida en muchas ocasiones como una autobiografía de Alfonso Cuarón, pero no es nada de eso. El director mexicano sirve como un pretexto para contar la historia de una persona mucho más trascendente pero invisible: Liboria Rodríguez, su nana.

A su vez, el personaje de Cleo sirve como una forma de llegar al México de la década de los 70, el cual presenta contrastes marcados por distintos episodios trágicos de la historia del país, en específico de la Ciudad de México.

Cleo, en ROMA, es una ayudante doméstica de una familia de clase media de la colonia Roma y que, de alguna manera, se convierte en la pieza clave que los mantiene unidos, pero siempre considerando que no puede dejar de ser la nana ni la sirvienta.

ROMA está filmada en blanco y negro, y dos de las características más impresionantes de la cinta es la fotografía, llevada por el mismo Cuarón, y la edición de sonidos, categorías por las cuales recibió nominación (y que se suman a sus otras ocho menciones).

Never Look Away

Alemania

Florian Henckel von Donnersmarck regresa a los premios Oscar con Never Look Away después de llevarse el galardón en Mejor Película Extranjera para Alemania en 2007 por La vida de los otros y una terrible incursión en Hollywood con El turista a pesar de la presencia de Angelina Jolie junto a Johnny Depp.

Never Look Away es un drama de época que se centra en la vida de Kurt Barnert, un artista capaz de desafiar a las autoridades con tal de seguir el amor y la libertad que su arte le pide. La película está ambientada en la Alemania de la posguerra cuando el país quedó dividido en dos, no sólo con un muro físico, sino también anímico a un nivel social.

Never Look Away revisa diversos periodos históricos con base en la vida personal de del protagonista principal, su amor más grandes representado en una mujer, su trabajo artístico, la presencia del padre y las pequeñas pero fuertes referencias al nazismo y su inclusión en la sociedad.

La película empieza con un tour por la exposición titulada Degenerate Art, la cual fue organizada y patrocinada por el partido nazi, y por la cual el pequeño Kurt se cuestiona, de alguna manera, para convertirse en pintor. Esta clase de sutilezas y comparaciones, son las que construyen esta película: El arte no dejará de ser en sí mismo.

Es decir, una persona infame también es capaz de crear algo hermoso, ¿o acaso el contexto en el que se presenta la obra afecta su esencia? Algo similar (en su esencia, no en la forma) a la dualidad entre Alex DeLarge y su admiración por Beethoven en A Clockwork Orange.