Con la oferta televisiva que tenemos a nuestro alcance actualmente, resulta natural sentirnos atraídos a las series de las que todo el mundo estuvo hablando durante el año. Pero aunque los servicios de streaming dejan devorar temporadas enteras en cuestión de horas, es difícil seguirle el paso a los estrenos que la mayoría de la gente prefiere. A veces la propia presión social nos puede llevar a ver un programa de una sola sentada: ya sea para evitar spoilers, para tener de qué hablar, para entender referencias que de otra forma se nos escaparían y, en general, para sentirnos parte de algo. La experiencia estética de consumir televisión se ha convertido en algo social, aunque hace ya mucho que no es necesario reunirse alrededor de un televisor para tenerla.

Así todos terminamos viendo

Stranger Things, Game of Thrones o The Walking Dead. No tiene nada de malo clavarse en lo popular, a fin de cuentas es lo que nos permite ligar en una fiesta o tener de qué hablar con los papás del interés romántico. Pero también está padre ver qué más hay por ahí y aquí les compartimos tres sugerencias para variarle a la programación.

 

 

Horace and Pete

Desde su concepción, Horace and Pete fue diferente. Louis C.K., su creador y protagonista, quería que esta serie se saliera de los mecanismos ocupados frecuentemente para promocionar un programa de televisión. No tuvo detrás de sí una campaña publicitaria. Los actores se comprometieron a no hablar del proyecto antes de su fecha de estreno. C.K. decidió no vender los derechos a ninguna televisora y prefirió ponerlos disponibles para descarga en su propia página.

El formato de la serie es similar al de un sitcom pero dista mucho de ser una comedia común y corriente. Los diálogos entre los que visitan Horace and Pete’s (un bar) pueden ir de un tema a otro; desde política internacional hasta conflictos familiares y existenciales, problemas mentales y discusiones de género… Todo con un humor negro a veces incómodo, pero siempre fundamentado.

 

 

BoJack Horseman

Seguramente muchos de ustedes le entraron a las primeras temporadas de BoJack Horseman y bingwatchearon la nueva, que salió este año. Si no lo han hecho, se están perdiendo de una de las mejores series animadas de los últimos tiempos. BoJack es un personaje lleno de matices y aristas (seguro tiene más profundidad que muchos interpretados por personas vivas) y, en esta temporada en particular, las cosas parecen salirle peor que nunca. Hay por lo menos dos capítulos que se volverán clásicos: el que sucede en una ciudad debajo del agua y aquel en el que se entera de algo muy triste por lo que se entrega a las drogas (OTRA VEZ). Todas las temporadas están disponibles en Netflix.

 

 

Documentary Now!

Detrás de Documentary Now! están dos de las mentes más brillantes que han pasado por Saturday Night Live: Bill Hader y Fred Armisen –a quien tal vez recuerden por Portlandia–. En cada uno de los capítulos de esta serie hay una parodia a algún documental famoso… Cada una está realizada con mucho éxito y saca risas locas por lo bien escogidos que están los subgéneros. Hay de todo: un capítulo en el que Hader y Armisen hacen una investigación estilo Vice, la historia de una casa terrorífica habitada por una mujer medio loca y su madre, el típico acercamiento a la vida de un chef… Todos esos temas que los documentales contemporáneos han adoptado como favoritos, pero protagonizados por estos dos grandes comediantes.

Por supuesto, esta lista no es exhaustiva y hay millones de series allá afuera que merecen nuestra atención. Ojalá fuera verdad lo de que hay más tiempo que vida para dedicarlo a agotar los programas de televisión que valen la pena…