El año pasado fue uno de los más productivos para la industria del cine a nivel mundial. Se estrenaron varias películas de superhéroes que rompieron su propia taquilla como Black Panther, Ant-Man and the Wasp, Avengers: Infinity War, Deadpool 2, Venom y Aquaman. En otros géneros como el terror, se estrenaron cintas populares como La monja del universo fílmico de El conjuro, o bien entre el público infantil, la segunda entrega de Los Increíbles 2, el mayor éxito de Pixar a la fecha.

Misión: Imposible – Fallout; Bohemian Rhapsody como la película musical más taquillera de la historia; el éxito inesperado de A Star Is Born de Bradley Cooper; Ready Player One; y Jurassic World. Sólo por mencionar algunos de los éxitos de taquilla de 2018. Sin embargo, y a pesar de que algunas en solitario suman los cientos de millones de dólares, no alcanzaron los niveles que se esperaría, y de hecho, la venta de boletos no fue tan alta como en el streaming…

El incremento, en realidad, se dio gracias a la era digital. Es decir, a las suscripciones de plataformas de streaming como Netflix, Amazon Prime, HBO o Hulu o el consumo por internet como renta, venta, descargas y, como mencionamos, suscripciones. Este fenómeno se dio con mayor fuerza en América Latina y Europa, pero no en Estados Unidos, quizá el mercado más importante dentro de esta industria, en donde la venta de boletos se mantuvo firme, pero Netflix en la cima de todo.

La venta de boletos en Estados Unidos aumentó 7 por ciento con un total de 11.9 mil millones de dólares, alcanzando a nivel mundial los 41 mil millones en 2018, esto de acuerdo con la Motion Picture Association of America (vía Variety). Sin embargo, la industria del streaming y sus derivados, aumentó 16 por ciento, llegan a los 55.7 mil millones de dólares en el año. En Estados Unidos, este sector aumentó 24 por ciento con 17.5 mil millones mientras en todo el mundo subió 34 por ciento con 25.1 mil millones de dólares. Estos números ayudan a Netflix y las plataformas a continuar en su producción de contenidos originales en distintos países y para mercados diversos. 

El número de suscripciones en el mundo aumentó 27 por ciento, es decir, 613.3 millones de dólares. Este número se refleja también en la caída de suscripciones de servicios de cable, un número evidente por primera vez en 2018. A pesar de que el número es bajo, significa algo: 2 por ciento o 556 millones de dólares. Parte de ese incrementó en los servicios digitales, y la estabilidad del cine en su forma tradicionales, se debe a la caída sin fondo de la venta y renta de DVDs y Blu-rays. Este mercado va en picada con una pérdida internacional de 7.3 mil millones de dólares. Este ha sido, de alguna manera, el proceso natural de las cosas.

Una gran parte de las industrias se están mudando a formatos y plataformas digitales. En gran medida, las audiencias prefieren consumir contenidos a través de internet por distintas razones que no se discuten: comodidad, precio (a veces es gratuito) y, sobre todo, el poder de decisión del usuario. Ellos, con esto, deciden cuándo, dónde y cómo ver películas, series o escuchar la música.

Esto es una llamada de alerta a la industria, y no necesariamente de una forma negativa. El año pasado, el Festival de Cannes se negó a incluir en su competencia filmes producidos por plataformas de streaming como Netflix, dejando fuera a ROMA de Alfonso Cuarón y The Other Side of the Wind de Orson Welles. Este año repite sus condiciones y deja fuera las producciones originales de esta plataforma para ni siquiera permitir sus proyecciones (mucho menos competencia). Directores conocidos en la industria como Steven Spielberg y Pedro Almodóvar han hablado contra la entrada a festivales de estas cintas o producciones.

Por un lado, se comprende el objetivo en esencia de Cannes y estos cineastas: mantener la magia del cine en el cine, en una pantalla grande, en la oscuridad y con unas palomitas bajo un formato, precisamente, fílmico. Incluso, Cuarón pidió a las audiencias que vieran ROMA en salas tradicionales antes que en la plataforma de Netflix. Sin embargo, la realidad se ha ido marcando hacia el otro lado y estos números son la prueba de ello.