“Volcán Paricutín visto como nunca antes”, es la más reciente entrega de Postandfly. Un vídeo grabado en su totalidad por drones, que devela la magia, el misticismo y el encanto que encierra el volcán más joven del mundo, a más de 76 años de su repentina aparición, además del caos, la furia de su erupción que sepultó a dos pueblos, y su misterioso dormitar.

Como si fuera poco, las increíbles imágenes armonizan con una recreación de audio y musicalización que lo hacen una de las mejores entregas de la firma.

Como siempre, Postandfly junto con la visión de su director, Tarsicio Sañudo, resaltan la belleza de nuestro país, haciéndonos tocar las nubes con sus inigualables tomas aéreas, pero el vídeo del Volcán Paricutín, resulta ser un regalo para los sentidos.

El volcán Paricutín, visto como nunca antes

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El video comienza con Black Screen, una técnica para dar mayor dramatismo, mientras que los destellos les acompaña el texto: “20 de febrero de 1943, Michoacan México. Se abrió el cielo y nació un volcán. En pocos días el cono creció más de 100 metros de altura. Es una de las Maravillas Naturales del mundo”.

En una estupenda recreación, los perros ladran, el murmullo de la gente capta la atención, las voces de algunos niños, las campanas de la Iglesia Paricutín repicando y de pronto, ¡Pum!, el increíble sonido del rugido del Volcán Paricutín, te tomará por sobresalto.

El volcán Paricutín, visto como nunca antes

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De acuerdo con algunos informes, sobre el campo liso, justo en las colindancias de los pueblos Paricutín y San Juan Parangaricutiro, de un momento a otro el volcán creció siete metros en las primeras 24 horas. Para la primera semana, ya alcanzaba los 50 metros de altura, hasta llegar a los 600 que tiene actualmente.

Durante la erupción, el pueblo Paricutín quedó sepultado bajo la lava, mientras que, en el segundo, las torres de la iglesia municipal, era lo único que quedaba de pie. Las imágenes del dron plasman la historia a la perfección sin necesidad de otro sonido más que la música.

El retrato de las profundidades de la iglesia partida a la mitad. Los detalles del templo, los verdes campos y de pronto, un nuevo amanecer. Los rojos tabiques que mantienen en pie los restos de la parroquia se han fundido con los verdes y bastos acres de bosque, fundando un verdadero santuario. Sin duda, es el volcán Paricutín, visto como nunca antes.

El dron logra traspasar los portales, por primera vez en más de medio siglo, se puede apreciar el campanario a detalle. La duración de la actividad del volcán Paricutín presente durante 9 años, 11 días y 10 horas, dejó fundido el suelo, pero ahora 76 años después de la erupción, entre las cenizas grisáceas y la tierra volcánica la vida se abrió paso.