Para quien no ha podido cambiar su tabique por un teléfono más o menos portátil (bueno, aunque hay quienes tienen uno caro, pero igual de estorboso) ha llegado la oportunidad. Todo gracias a la compañía india Ringing Bells que ha lanzado a la venta el que es considerado el teléfono inteligente más barato en el mundo.

Se trata del Freedom 251, un teléfono que se da un buen cerrón con la competencia, esto al poseer las siguientes características: pantalla de cuatro pulgadas, procesador de cuatro núcleos (lo que sea que eso quiera decir), funciona con 1.3 gigaherzios, posee un giga de memoria RAM y ocho de memoria interna… por si eso no es suficiente para quien le duele el codo gastarse 251 rupias (lo equivalente a 65 pesos, aproximadamente), el Freedom 251 cuenta con una batería de 1.4 miliampérios y una camarita de 3.2 megapixeles… bueno, a final de cuentas lo quieren para hacer llamadas, ¿no?

¿Cuál es el truco?, ¿por qué es tan barato? Bueno, según el presidente de Ringing Bells, Ashok Chadha, el ahorro que han podido reflejar en el precio se debe a que optaron por elaborar el móvil con componentes hechos en la India… lo cual les permitió ahorrar un 13.8%.

Como nunca faltan los envidiosos, el Freedom 251 ya despertó críticas por parte de la Asociación India de Teléfonos Móviles (ICA, siglas en inglés) y de otros miembros del sector, quienes ya pidieron al encargado de Comunicación y Tecnologías del país, Ravi Shankar… Prasad (parece, pero lamentablemente no es el cuate de Harrison QEPD), que investigue los detalles del producto… a ver si hay forma de sacarlo del mercado.

Pues ojalá no… y que dejen comercializarlo más allá de internet, que es donde sólo por ahora se puede adquirir. Cosa de esperar: Ringing Bells apenas se creó el año pasado y está a la búsqueda de personas que quieran distribuir sus productos en los 600 distritos de India.

Por el momento el teléfono se encuentra agotado, lo que quiere decir que hay buena respuesta de los consumidores (o que nomás hicieron una docena). Como sea, habrá que esperar a las críticas de los especialistas.

*Vía El País