Últimamente escuchamos mucho acerca de las startups –la “nueva ola tecnológica”–, de cómo el software se está comiendo al mundo y cómo esta nueva forma de trabajar nos ayuda a resolver mejor y más fácilmente muchos problemas.

Si hablamos de la generación de valor a través de las empresas, la tecnología es uno de los factores por los que emprender hoy en día es más accesible que en otras épocas.

Por poner un ejemplo muy simplista, digamos que queremos abrir una cafetería. Antes de vender un solo café, necesitamos rentar un local (muchas veces nos piden firmar contrato por un mínimo de un año), comprar equipo, mobiliario, pagar servicios, impuestos y comprometer una cantidad de recursos importantes. Esto hace que solamente las personas que tienen ahorros o acceso a crédito, préstamos o inversionistas puedan tener la oportunidad de emprender. Fuera del tema de los ahorros, empezar con deuda es muy riesgoso o contraproducente para muchos. Y si hablamos de un negocio más sofisticado, la cosa se complica mucho más.

 

La buena noticia es estas famosas startups están trayendo consigo cambios significativos. Un factor importantísimo de este cambio es que para emprender en tecnología no necesitas invertir de forma inicial esos miles de pesos que sí necesitas con el ejemplo de la cafetería. Puedes arrancar algo con la inversión de tan sólo una computadora que se pueda conectar a internet (la puedes comprar usada o a meses).

Es así como la tecnología disminuye la barrera de entrada considerablemente, permitiendo el acceso a la posibilidad de empezar nuevos proyectos a un número mucho mayor de personas.

Vivimos en un mundo con millones de problemas, así que hacen falta millones de nuevas soluciones a través del software y otras nuevas tecnologías. Hay, sin embargo, algo que consideramos muy importante en Dev.f que va de la mano con el uso de tecnología para resolver problemas y esto es la Cultura Hacker.

 

México ha sido históricamente un país tradicionalista, donde la cultura de las generaciones anteriores ha sido más elitista y donde el poder y la riqueza están concentrados de manera desproporcionada en unos cuantos círculos reducidos. Para la vieja guardia mexicana, importa a quién conoces (sobre todo contactos políticos y empresariales) o de quién eres hijo (los apellidos pesan).

No obstante, ahora esta vieja guardia inevitablemente está pasando la batuta del país a nuestra generación de millennials, quienes estamos reescribiendo las reglas del juego utilizando el internet, los memes y GIF de gatos y la tecnología. En nuestro mundo se te respeta por tus acciones y por los resultados que logras generar con las herramientas que te rodean.

Pero, ¿qué es exactamente esto de la Cultura Hacker? Es uno de esos conceptos nebulosos que no tiene una definición oficial o única. También es un concepto que la gente interpreta a veces de manera distinta. La definición en la que hoy nos centramos es en la que hemos coincidido –desde hace algún tiempo– personas involucradas en temas de tecnología e innovación no sólo en México, sino también en lugares como Silicon Valley y otros.

Lo primero importante que hay que aclarar es que la Cultura Hacker NO tiene nada que ver con seguridad informática. Ser hacker no es robar la contraseña de Facebook de tu ex o meterse a leer los correos de tu jefe. El concepto va mucho más allá de eso.

 

Los elementos de la Cultura Hacker

Ser hacker comienza con cosas muy básicas, como leer un libro para alimentar una incesante curiosidad o para aprender una nueva disciplina para así poder resolver algún problema interesante. El conocimiento es uno de los pilares centrales de esta cultura.

Un(a) hacker siempre está aprendiendo cosas nuevas, y no sólo de programación, sino de arquitectura, de economía, de arte, de psicología, de idiomas, de política o hasta de cocina o comedia. Lo hace porque logra identificar valor en diferentes disciplinas y en la combinación de las mismas.

Otro elemento central del ethos del hacker es su disposición para ayudar a otras personas y para compartir su conocimiento. Esto se hace con la confianza y con la certeza de que en el futuro alguien más llegará a ofrecer ese mismo apoyo de la misma manera desinteresada. Esto es algo que pasa mucho en Silicon Valley y que es una de las claves de su éxito como comunidad emprendedora.

Los hackers no sólo están presentes en el mundo de la programación y la tecnología… ¡están en todas partes!

 

Recientemente nos tocó conocer en Dev.f a un médico radiólogo que identificó un problema en su industria y que construyó una solución para resolverlo, creando en ese proceso una exitosa empresa. Ahora, además, está aprendiendo a programar. Esta persona es un hacker y él representa evidencia de que esta cultura también se encuentra en la medicina, en el urbanismo, en la política y en cualquier disciplina.

Otra cosa que distingue a un hacker es que siempre va a tener una preferencia por hacer antes que sólo decir. Hay muchas personas en este mundo que dicen o se quejan mucho, pero que hacen poco para resolver un problema, por más importante o insignificante que éste sea.

Justamente esa es otra cosa que siempre hacen los hackers: resuelven problemas. Lo que está roto o no funciona lo arreglan o re-acomodan creativamente para que quede mejor que antes.

 

Un gran ejemplo para ilustrar esto es el caso de Refugees Welcome, una solución que nació hace algunos meses en Alemania y que ha logrado darle a 811 refugiados la oportunidad de vivir en un departamento conectándolos con roommates en más de 13 países alrededor del mundo. Así, han logrando que muchos refugiados no tengan que vivir en campamentos especiales y que puedan insertarse a las nuevas ciudades en las que viven de forma mucho más eficiente, digna y divertida. Eso es, para nosotros, hackear una situación complicada.

Cabe mencionar también que las y los hackers forman muy frecuentemente comunidades con otras personas que están en su misma sintonía de aprender, construir y resolver cosas. Las comunidades aprovechan la diversidad de la gente para así combinar diferentes perspectivas a la hora de crear nuevas cosas.

De comunidades de hackers salieron personas como Steve Wozniak (cofundador de Apple) o Stewart Brand (autor del The Whole Earth Catalog). También las comunidades son el pretexto para ayudarse mutuamente y colaborar.

 

Vive la Cultura Hacker

La Cultura Hacker es valiosa porque se basa en el mérito y porque enaltece y respeta a las personas que canalizan su pasión y curiosidad hacia construir nuevas cosas. El software y la tecnología suelen ser las herramientas del hacker porque permiten que con tan sólo una laptop, internet y algo de espacio en la nube (y claro, con los conocimientos y habilidades necesarias), tú también puedas construir herramientas útiles para las personas.

Ya no importa de quién seas hijo o si tienes dinero o no. Lo importante es que tengas ganas de hacer cosas para resolver problemas en este país y en este mundo.

A través de la Cultura Hacker podemos impulsar una cultura de construir las soluciones a los múltiples problemas que afligen a México, a nuestras comunidades y al mundo.

 

Texto: Elias Shuchleib, Enrique Díaz y Manuel Morato, cofundadores de devf.mx, @devfmx y /devfmx.

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