El mundo de los smarphones se ha convertido en un mercado voraz, quienes no buscan impresionar con diseños vanguardistas, presumen de su mega potencia, pero tal parece que Motorola volverá a lo básico. La firma estadounidense está a punto de presentar su nueva generación de smartphones el 13 de noviembre, no obstante, fuentes confiables ya han filtrado las imágenes de lo que podría ser el regreso de los teléfonos Motorola Razr, estilo clamshell, mejor conocidos como celulares ‘de clip’.

Así es, basta de suspirar por lo que un día fue y no será, porque todo parece indicar que el icónico teléfono que dejó de comercializarse en el 2004, volverá de forma ultrarenovada, haciendo más cambios de fondo que de forma. Lo mejor, es que seguirá siendo compacto, ligero y tan potente, que según las lenguas viperinas, este modelo será la competencia directa del Galaxy Fold, incluso en el precio.

¡Justo en la nostalgia! El nuevo Motorola Razr, será igual que los de antaño

Twitter: @GuerrerooH-don

Si planean rescatar su viejo Motorola Razr del baúl de los recuerdos, temo decirles que no les servirá de nada. Aunque su sucesor será igualito físicamente, con todo y la segunda pantalla en la parte frontal, por donde podrán leer todas las notificaciones a una resolución de 600×800 píxeles. Sin embargo evidencia  su evolución en el procesador. De acuerdo con Hipertextual, contará con un chip Snapdragon 710, memoria RAM de 4 y 6 Gb. Así como una capacidad de almacenamiento a elegir de 64 o 128 gigas.

¡Justo en la nostalgia! El nuevo Motorola Razr, será igual que los de antaño

Twitter: @albertopio1

En cuanto a las dimensiones, les va a encantar. Mientras el Smartphone está cerrado, alcanza 6.2 pulgadas, con una resolución de 2142 X 876 pixeles cuando se encuentra abierto, según informa Gizmodo. Mientras que los rumores en redes sociales apuntan a que el nuevo Motorola Razr, incluirá un sensor de huellas dactilares. Sin embargo, tendremos que esperar hasta el lanzamiento oficial en un par de semanas más, para obtener más detalles. ¡Crucemos los dedos!