Por: Alberto Milo 

¿A quién no se le antoja una quesadilla de champiñones o una sopa de setas? No lo dudemos: los hongos son parte elemental de la vida en nuestro planeta, y de la dieta básica de muchas personas. En algunas sociedades, de hecho, se les dan usos muy diversos. Sin embargo, no todo es como lo pintan. Bien recordaremos a nuestra maestra de biología, o a nuestra abuelita, advertirnos del peligro de algunos hongos, y es que, aunque parezcan inofensivos, los hay venenosos. De eso queremos hablarles hoy. 

Recientemente, Karen Hughes, profesora de micología en la Universidad de Tennessee, publicó un artículo en The Conversation para dar respuesta a la pregunta de por qué algunos hongos son venenosos.  

Conforme a lo dicho por la especialista, lo primero para comprender el sentido del veneno de los hongos es tomar en cuenta el papel de las esporas. Recordemos que éstas son células liberadas por estos seres que, en las condiciones adecuadas, pueden germinar y con ello dar origen a más hongos.  

No hay sólo una forma de hacer llegar las esporas a otros lugares, esto puede variar de especie a especie. Por mencionar ejemplos: algunos hongos tienen la capacidad de atraer insectos para después convertirlos en portadores de sus esporas, o bien, hay otros que necesitan ser comidos para así permitir la germinación de estas células en los desechos del depredador.  

La cosa es que para liberar sus esporas los hongos requieren ciertos tiempos y estos pueden ser difíciles de alcanzar frente al constante acecho de los depredadores, por lo que, contrario al caso del que hablábamos arriba, algunos necesitan evitar ser comidos.  

Foto: Especial // Amanita Virosa

Es en este punto donde entra la función del veneno. Como dice la profesora Hughes: “algunos hongos son venenosos por la misma razón que algunas plantas lo son; para protegerse de ser comidos y así poder reproducirse”.  

De acuerdo con nuestra experta, los científicos han ido descubriendo que tanto insectos como caracoles evitan comer hongos venenosos. Esto se debe a un aprendizaje natural, ya que el depredador puede enfermar, y por ello evitar ese alimento en un futuro, o morir en caso de un veneno letal. 

Y no nos dejemos llevar siempre por la belleza de la naturaleza, a veces es engañosa. La profesora Hughes comenta que existen muchos tipos de hongos venenosos, pero hay unos especialmente llamativos para el ojo: las amanitas. Cada año se reportan varias muertes en todo el mundo a causa de estos hongos debido a que se les confunde fácilmente con otros comestibles.  

Foto: Especial

Del total de los hongos conocidos entre un 1% – 2% pueden ser letales para el ser humano. La especialista sugiere que lo mejor es ser precavidos con ellos, puesto que, si no somos conocedores, no hay forma sencilla de distinguirlos. 

A pesar de lo malo que supone un veneno de estos la ciencia ha logrado sacar partido. Ejemplo de ello es el veneno del ergot, el cual ha sido convertido en una droga que previene los dolores de la migraña. 

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